Por José Luis Arredondo.

Ya está en cines chilenos el más reciente documental del premiado cineasta, que se enfoca en el Estallido Social, sus motivaciones, protagonistas y proyecciones. Es un notable registro de las imágenes que remecieron nuestra sociedad en 2019, y que combina muy bien el rigor documental y la emoción que provocan las multitudinarias manifestaciones y el choque con las fuerzas de seguridad.

En el inicio de «Mi país imaginario», Patricio Guzmán recuerda un consejo que le dio del cineasta francés Chris Marker (1921-2012): «Cuando quieras filmar un incendio, tienes que llegar al lugar de los hechos antes que se encienda la primera chispa». A continuación, el cineasta chileno nos aclara que, esta vez, él no llegó antes que se encendiera la chispa, pero sí estuvo a tiempo para registrar en plenitud el incendio y sus consecuencias, en lo inmediato y largo plazo.

«Mi país imaginario» es el meticuloso registro del llamado Estallido Social, que remeció las bases de nuestra sociedad ese mes de Octubre de 2019, con un conjunto de manifestaciones populares gatilladas por la acción de centenares de estudiantes que se manifestaron en contra de un alza de 30 pesos en el pasaje del Metro de Santiago.

A partir de esa acción colectiva estudiantil y a lo largo de varias semanas posteriores, una mayoría ciudadana se tomó calles y espacios públicos -cuyo epicentro fue Plaza Baquedano- para protestar por un cúmulo de abusos y postergaciones a lo largo de tres décadas.

Una vista de la gran manifestación del 25 de octubre de 2019.

La mirada del director de «La batalla de Chile» es militante, propia de un artista que vivió intensamente el periodo de la Unidad Popular y sufrió la prisión en el Estadio Nacional de Santiago tras el Golpe Cívico-Militar del 11 de septiembre de 1973.

Su cámara se instala lo más cerca posible de los protagonistas de las manifestaciones y se sitúa al lado más próximo de la llamada «Primera Línea», un conjunto de hombres y mujeres, jóvenes en su gran mayoría, que se enfrentaban casi a diario con carabineros y fuerzas de seguridad, cuando la represión se hizo sentir durante el entonces segundo gobierno de Sebastián Piñera.

Vemos en el filmes imágenes de carros lanzaaguas y lanzagases, uniformados que disparan bombas lacrimógenas y balines en forma directa a los manifestantes, calles sembradas de piedras que sirvieron de proyectiles, barricadas, incendios; un «zorrillo» que recorre Av. Providencia y es apedreado continuamente por los manifestantes, en un plano continuo de gran impacto. Este es el registro en primer plano de lo que fueron las agitadas semanas de esta verdadera revolución social y cultural.

Una revolución y su contexto

Pero no todo es calle en «Mi país imaginario». A cada acción ciudadana y popular, Patricio Guzmán le da contexto, fundamento y proyección con entrevistas a mujeres que argumentan sobre los orígenes del descontento y las causas basales que llevaron a la población a decir «no más».

Su cámara registra, con el cómo entrevistador, a una chica de la primera línea, a una socorrista de primeros auxilios que asiste a víctimas de proyectiles o bombas lacrimógenas, a una fotógrafa que perdió un ojo a causa de un proyectil policial, a la periodista premio nacional Mónica González, a la dramaturga Nona Fernández, a una de las integrantes de Las Tesis, a la pobladora de una toma, entre otras.

Estos testimonios conforman una «primera línea» de pensamiento y reflexiones, que decantan los sucesos aportan datos a la proyección futura sobre las consecuencias del movimiento social.

Del estallido a Boric

Si bien la columna vertebral del documental es el estallido, Patricio Guzmán lo trasciende y la película abarca hasta la Convención Constituyente y el triunfo del presidente Gabriel Boric en la última elección, el 19 de diciembre de 2021.

Es una suerte de encadenado que evidencia la articulación política y social de la revuelta, como un todo en que ninguna parte es una unidad aislada del resto y carente de consecuencias que la exceden. Esta es la visión que da más solidez a la película en cuanto reflexión social e ideológica, en la que flota hacia el final una quemante pregunta del autor de «Nostalgia de la Luz».

«Me pregunto al final de todo esto quienes serán los ganadores y quienes los perdedores; no tengo la respuesta», dice Guzmán, en clara alusión a que los poderes económicos y fácticos, y los sectores más reaccionarios, no se entregarán sin dar batalla para no perder sus privilegios, esos a los que la ex primera dama Cecilia Morel aludía en un audio filtrado en medio del Estallido, en el cual hacía ver que tal vez (su sector) tendría que entregar algunas de sus prebendas para que el fuego del descontento no los consumiera en su totalidad.

El lado B de las protestas que Guzmán obvió

Pero no todo es épica en favor de la revuelta durante y después del Estallido. Las formas que tomó la protesta, algo no ajeno a cualquier hecho de esta naturaleza a través de la historia universal, fueron y son variadas y corresponden, ya sea a daños colaterales en sí como de actores ajenos a las reivindicaciones, quienes aprovechan, por diversas motivaciones, los sucesos para llevar agua a sus propio molinos.

Hubo saqueos e incendios de locales comerciales y se destruyeron bienes públicos. Las fuerzas reaccionarias buscaron crear un pandemónium para que la percepción de la revuelta quedara como obra de delincuentes, y las fuerzas policiales a cargo del gobierno de turno hicieron vista gorda y no actuaron contra los delitos fragrantes, con lo que se instaló una fuerte sensación de caos e inseguridad que está ausente en este registro.

Esta ausencia no disminuye sus méritos, pero convierte al filme en una visión más romántica y emocional que una mirada completa al fenómeno. A su favor juega el hecho de que, viviendo el cineasta desde hace casi medio siglo en Francia, su reflexión sobre los intensos sucesos sociales y políticos ocurridos en Chile desde hace 3 años, tiene más perspectiva que la que podemos tener muchos de nosotros.

Un documento que emociona y se proyecta en el tiempo

«Mi país imaginario» conmueve por la potencia y crudeza de sus imágenes. Emociona cuando nos muestra desde las alturas, en un notable registro a cargo de un par de drones, las multitudes aglomeradas en Plaza Baquedano; el valor de la primera línea y su avanzada, la brutalidad de la represión que dejó a decenas de chilenas y chilenos privados de su visión; y hace reflexionar sobre este trascendental proceso histórico cuyas últimas consecuencias nuestra generación difícilmente vera.

Es una obra audiovisual sólida, con punto de vista y opinión, aguda y certera, sobre acontecimientos que siguen desarrollándose hasta hoy que tenemos un plebiscito ad portas para aprobar o rechazar la Nueva Constitución. «La historia es nuestra y la hacen los pueblos», fueron la clara sentencia que el presidente Allende dejó en su último día de vida mientras era bombardeada por las FFAA La Moneda. «Mi país imaginario» es la constatación empírica que hace el cine documental de esa frase emblemática de nuestra historia.

Dirigida por: Patricio Guzmán Guion: Patricio Guzmán / Casa productora: Arte France Cinema (Francia) Atacama Producciones Market Chile / Dirección de fotografía: Samuel Lahu / Montaje: Laurence Manheimer / Sonido: Aymeric Dupas Claire Cahu / Música: José Miguel Tobar Miguel Miranda

2 comentarios en “«Mi país imaginario»: Patricio Guzmán despliega su mirada, emocional y épica, sobre el Estallido Social”

  1. Don José Luis, mi fraterno saludo a usted y como siempre sus acertados comentarios respecto de los últimos sucesos reflejados en el arte en general. Soy un gran admirador de Patricio Guzmán, pero me inquieta en lo más profundo que no haya entrevistado a los pobladores que fuimos víctimas de los delincuentes que hicieron tantos desmanes y daños a los servicios de utilidad pública; me explico: vivo en Lo Prado, y pudimos constatar los daños causados al Metro San Pablo, los saqueos a supermercados y la posterior quema, ello no significa que no estuviéramos de acuerdo con el llamado estallido social, pero porqué tanto daño y destrucción, por ejemplo, Miguel Acuña, reporteó un saqueo a un supermercado Líder en sector Recoleta-Zapadores tipo doce de la noche y él quedó sorprendido como personas con vehículos sacaban lavadoras, televisores y otros elementos electrónicos.- Lo curioso de todo esta hecatombe es que la zona alta de la ciudad quedó incólume, intocable, es decir, el pueblo contra el pueblo, entre nosotros mismos nos hacemos daño.- Y miramos al exterior , marchas en Buenos Aires, en Bogotá, en Guayaquil y no se producen los daños causados acá , y en Buenos Aires los sindicatos son bravos ….Todo lo que he manifestado es a modo de pensamiento personal, y que nos ha dejado el estallido social e independiente de que nos trajo como consecuencia: un Presidente joven, una nueva Constitución y un nueva sociedad, más humana y con justicia social.-

Deja un comentario