Por José Luis Arredondo.

“María” es antes que nada y todo una experiencia sensorial-auditiva, una obra que entra primordialmente por los oídos y luego por la vista. Aproximación estética a una candente realidad, que de tanto en tanto filtran los medios de comunicación, con una intención más movida por el morbo que por la intención informativa. La pieza de Carla Zúñiga es todo lo contrario.

Aquí la historia busca en diagonal, y a través de los sentidos, en el amplio término, adentrarnos en acontecimientos desgraciadamente no muy poco frecuente en muchos hogares. Una asistente social entrevista a una dueña de casa sobre las condiciones de vida al interior del grupo familiar. Así asoma una realidad que parece sacada de una pesadilla. El jefe de hogar desapareció, “salió a comprar cigarrillos”, confiesa la jefa de hogar, con un fuerte dejo de ironía. Y la hija vive encerrada en su habitación bajo candado, viviendo en una especie de realidad (o irrealidad) paralela, en un mundo que no tiene conexión con su madre.

Este encierro tiene una oscura justificación, que asoma poco a poco mientras nos adentramos en la historia. El cuadro lo completa la mascota de la casa, un animal de comportamiento humano que mira televisión todo el día.

La dramaturga Carla Zúñiga articula aquí un relato de brutal intimidad, que emerge en un espacio de marcada virtualidad teatral. Un escenario dotado de una mesa que se puebla con luz es el marco físico de este “hogar”. Las palabras brotan distorsionadas, intervenidas desde una consola cuya presencia no quiere ser ocultada; es el signo visible de una puesta en escena que no esconde su naturaleza artificial para acentuar el conflicto desde lo ideológico, sin perder el eje humano y emotivo por cierto.

“María” es la historia de un calvario que se reviste de una atmósfera onírica y surreal, para instalar, desde lo estético, su quemante discurso social. Una experiencia de lograda sensorial teatralidad.

“María”, en el Centro GAM. Del 20 al 28 de marzo, sábados y domingos a las 20 horas. Opciones de pago: de 3 mil a 6 mil pesos. Duración: 30 minutos.

Dramaturgia: Carla Zúñiga. Dirección: Juan Pablo Peragallo. Elenco: Natalia Valladares, Coca Miranda, Isidora Khamis, Agustín Sanhueza. Música: Alejandro Miranda. Diseño Sonoro: Daniel Marabolí. Coreografía: Daniela Marini. Escenografía: Gabriela Torrejón. Vestuario: Loreto Monsalve. Iluminación: Andrés Poirot. Diseño Gráfico: Javier Panella. Producción: Javiera Vio.

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