Por José Luis Arredondo.

Carmen (Gabriela Hernández) y Nena (Gloria Münchmeyer) se conocen de casi toda la vida. Cuando las oyes hablar, imaginas que son dos amigas del alma separadas por el tiempo, la edad y la pandemia; pero la historia tiene otro origen. Alguna vez fueron patrona (Nena) y empleada (Carmen), en una relación laboral que los años transformaron en un fuerte vínculo de amistad.

Hoy Nena vive en un hogar de ancianos (inevitable no asociar este hecho con el documental “El Agente Topo”, de Maite Alberdi) y Carmen hace su vida sola en la localidad de Malloco. Nena ya padece graves problemas de memoria, lo que hace suponer una pronta e inevitable demencia senil o un Alzheimer en ciernes. Carmen conserva una envidiable lucidez, pero la corroe la soledad y el aislamiento. Ambas están solas, aunque no tristes pero sí, en distintos grados, abandonadas.

Podemos pensar que, a la distancia, sólo se tienen la una a la otra, por lo que una conexión a través de videollamada es una buena instancia para quizás un último contacto “directo”, en plena pandemia, una suerte de hasta la próxima vez, o quizás hasta nunca, un adiós antes de entrar en la “niebla” del olvido, de lo incierto, de un futuro que no se sabe si será una realidad.

Esta obra escrita por Isidora Stevenson y dirigida por Soledad Gaspar es el registro en Zoom de esta íntima y final conversación entre estas dos mujeres confinadas que sienten el fin cercano e inexorable. Tiempo de hablar con el corazón, de sacar a la luz más de un resquemor o una deuda pendiente, de rememorar fechas importantes en las que sucedieron cosas que las marcaron, de meditar sobre el sacrificio de formar una familia para terminar asilado en un hogar de ancianos, o de recriminarse el hecho de no haberla formado por dedicarse tiempo completo al trabajo. De re-cordar (volver a pasar por el corazón), con amor, humor y emoción.

Esta obra virtual descansa en las actuaciones, ambas impregnadas de verdad y emoción, y trabajadas desde la piel de los personajes, que bien pueden calzar con la edad de las intérpretes.

Isidora Stevenson aprovecha esta conversación para instalar temas propios de la tercera edad en nuestro país. La soledad y el abandono en que dejamos a muchos viejos, el estrés que les ha provocado el confinamiento de esta pandemia, las dificultades de comunicarse a distancia cuando la tecnología digital supera tus habilidades, etc. Pero sobre todo hace visible, por boca de Carmen y Nena, la decepción de dos mujeres que ya solo viven de los recuerdos y enfrentan un futuro incierto, que llega envuelto en una niebla que lo esfuma todo.

“Niebla”, de Isidora Stevenson. Dirección de Soledad Gaspar. Con Gabriela Hernández y Gloria Münchmeyer. Música de Damián Noguera. Audiovisual de Roberto Doveris. Duración 40 minutos. En la Sala Virtual del Teatro Finis Terrae. Hasta el 28 de marzo. Viernes. Sábado y Domingo a las 20:30 horas.

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