Con ovación de pie comenzó Temporada 2024 de la Sinfónica en Teatro U de Chile

por Cristian Cristino

Dirigida por Rodolfo Saglimbeni, la Sinfónica empezó el año con un programa dedicado a Enrique Soro y a Ludwig Van Beethoven, que incluyó la incombustible Quinta Sinfonía y el Concierto para Piano y Orquesta Nº 5, en el que el gran pianista británico Peter Donohoe desplegó todo su talento.

En su Concierto N°1 “Inaugural: Grandes 5tas: Piano virtuoso», el Centro de Extensión Artística y Cultural de la Universidad de Chile ofreció una excelente presentación de la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile.

En el Teatro Universidad de Chile, y con su director titular Rodolfo Saglimbeni en el podio, el concierto estuvo centrado en dos obras fundamentales de Beethoven, ambas vinculadas al número 5.

Durante la presente temporada, la Sinfónica ejecutará otras importantes creaciones musicales vinculadas al número 5 de compositores como W. A. Mozart, J. Sibelius y G. Mahler, entre otros.

Piano de antología

La velada comenzó con la vibrante «Danza fantástica» del compositor nacional Enrique Soro (1884-1954), que, aunque de breve duración, es una obra potente y vertiginosa que la Orquesta Sinfónica de Chile hizo relucir.

A continuación vino un impactante Concierto para Piano y Orquesta N°5 en Mi bemol mayor, op. 73, “Emperador”, de Ludwig Van Beethoven, en el que el reconocido y premiado solista británico Peter Donohoe ofreció una interpretación antológica.

El reconocido pianista inglés Peter Donohoe, junto a la Sinfónica en Santiago de Chile.

Su abordaje de este famoso concierto comienza desde la serenidad y la autoridad, desplegando un sinfín de matices que abarcan todas las posibilidades sonoras y expresivas del instrumento. 

El segundo movimiento, desde una aproximación quizás melancólica, es la confirmación definitiva del virtuosismo de un artista que consigue que una pieza tan conocida como esta se escuche como si fuera la primera vez.

El jubiloso tercer movimiento es un cierre orgánico cuyo equilibrio hace revelar la concienzuda unidad de esta obra de Beethoven.

Si bien nunca se apresura, Donohoe luce agilidad técnica para llegar a un ovacionado final.

Como regalo al agradecido público, Peter Donohoe lo agasaja con el segundo movimiento de la Sonata para Piano Nº8 en Do Menor, Op. 13 “Patética”, del mismo Ludwig van Beethoven.

Progesión majestuosa

El programa concluyó – no solo – con una de las obras más célebres del compositor nacido en Bonn en 1770, sino que con una de las más populares de toda la música clásica: La Sinfonía N°5 en Do menor, op.67. 

Dirigida por Saglimbeni, los integrantes de la Sinfónica interpretan las famosísimas primeras cuatro notas de la Sinfonía sin aspavientos, y al mismo tiempo, declaran un discurso musical fuerte y robusto.

A medida que avanza la interpretación, el auditorio se ve envuelto en impactantes olas sonoras de gran expresividad, que configuran una especie de intriga que se resuelve al seguir con atención el desarrollo de la obra en una progresión que se impone majestuosa.

El público, que colmó la sala de Plaza Baquedano, aplaudió de pie y lanzó vítores con mensajes de admiración y afecto a un conjunto artístico en estado de gracia.


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