Por José Luis Arredondo.

«El Lago de los Cisnes», «Giselle» y «Cascanueces» son tres cumbres de la danza clásica, tres nombres propios del ballet a cuyas representaciones el público asiste una y otra vez, para dejarse capturar por la belleza de la música y por los plásticos movimientos de los que los bailarines y bailarinas hacen gala con evidente virtuosismo.

Y no resulta tarea fácil instalarse frente a estas icónicas obras desde una perspectiva contemporánea, buscando en ellas algo más que lo visto por décadas para desarrollar un punto de vista distinto al habitual, que se aleje de lo tradicional pero no de la obra en sí misma y así extraer de ella una nueva lectura y nuevas posibilidades de interpretación.

Este es el desafío que emprende el Ballet Nacional Chileno (Banch), bajo la conducción de su director titular, el coreógrafo francés Mathieu Ghilhaumon, y lo consigue plenamente en el espectáculo «Reminiscencias». La obra fue grabada a fines de 2020 en el Teatro Municipal de Las Condes y (debido a que los planes de ofrecerlo al público de forma presencial se vieron alterados por las cuarentenas) se acaba de estrenar en la plataforma digital del mismo recinto http://www.tmlascondes.cl

«Reminiscencias» juega un poco a ser el reverso de la trama de estos tres clásicos ballets. Es una aproximación que los deconstruye parcialmente y los interviene en un sentido de búsqueda a través de otro lenguaje (en este caso la danza contemporánea) para explorar otras posibilidades expresivas y de significado. La puesta en escena se aleja de los habituales decorados y telones pintados para dejar que la luz dibuje y recree las necesarias atmósferas.

Mathieu Ghilhaumon invierte algunos roles. Aquí el Cisne protagonista es hombre, e interactúa con un cuerpo de baile mixto en colores blanco y negro. Es la simulación de un bailarín que imagina un reverso del espejo del popular “Lago” y asume ese personaje protagónico que han encarnado las grandes Prima Ballerinas a través de los tiempos.

De “Giselle” se muestra un fragmento de la coreografía que el Banch estrenó en su sala de Plaza Italia en 2018, específicamente la escena del segundo acto donde Giselle -ya convertida en un espíritu del bosque- baila junto a su enamorado Albrecht a la espera de que el amanecer lo salve a él de caer en manos de la malvada Myrtha.

En «Cascanueces», el bailarín encarna a un «iluminado» duende y reparte regalos al cuerpo de baile. Se trata de unos regalos muy especiales que el espectador identificará como muy contingentes, para dar paso a la escena del intenso pas de deux, sin duda una de las cumbres del arte musical de Tchaikovsky, condensado en breves minutos.

«Reminiscencias» responde, como verá el espectador, a la contingencia en el más amplio sentido; con un guiño teatral marcado con fuerza desde el comienzo, ya que la primera imagen que vemos es a un bailarín frente al espejo en su camarín, para desplegar desde ahí el espectáculo, con él como un articulador del relato. Son tres ballets célebres que la mirada de Ghilhaumon instala hoy, aquí y ahora, con todo lo que eso significa.

«Reminiscencias», de Mathieu Ghilhaumon y el Ballet Nacional Chileno. Música de Tchaikovsky (El Lago de los Cisnes y Cascanueces) y Adolphe Adam (Giselle). Iluminación de Yury Canales. Vestuario de Carolina Vergara. Disponible en forma gratuita hasta el 14 de abril en http://www.tmlascondes.cl

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