En forma brillante, la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile abrió su año musical bajo la batuta del maestro Rodolfo Fischer y con la participación del virtuoso violinista ruso Alexander Markov, en el concierto titulado “Clásicos del siglo XIX”.
Por @cristiancristino
El concierto que abrió la Temporada 2025 de la Sinfónica se inició con una acertada decisión: La obra «De una mañana de primavera», de la compositora Lili Boulanger. Poco conocida pero de gran belleza, la pieza sorprendió al público por su frescura y lirismo. Bajo la dirección de Rodolfo Fischer, la orquesta resaltó con claridad los colores orquestales, influidos por Maurice Ravel.
A continuación, el virtuoso violinista ruso Alexander Markov, esperado con entusiasmo por el público chileno tras sus memorables visitas anteriores, volvió a desplegar todo su talento en el Teatro de la Universidad de Chile.
Su interpretación del famoso Concierto para Violín en Re Mayor op. 35 de Piotr Ilich Tchaikovsky abordó con creces las altas exigencias técnicas de la partitura y ya desde la entrada inicial Markov capturó de los espectadores con su intensa expresividad y apasionada ejecución.
El público, ansioso y entusiasta, interrumpió con aplausos luego del segundo movimiento del concierto de Tchaikovsky, en un hecho incómodo pero entendible, que da cuenta del entusiasmo que causa Markov. Finalizada su interpretación, ofreció su encore sorpresa —con cambio de look incluido— fue recibido con estruendosas ovaciones, y despeinó la solemnidad típica de este tipo de conciertos.
En ese momento, Markov deleitó a los fans con “César”, composición de su autoría que mezcla música clásica y rock sinfónico. Para mayor lucimiento, Markov utilizó su exclusivo violín eléctrico dorado bautizado “Golden Monster”, cuyo arco se ilumina como si de una espada jedi se tratase, lo que provocó euforia en la audiencia.

Gran sinfonía de Saint-Saëns
Lamentablemente, muchos espectadores abandonaron la sala tras la presentación del virtuoso ruso. Se perdieron la oportunidad de apreciar la notable ejecución de la sinfonía del francés Camille Saint-Saëns (1835-1921) que significó un triunfo incuestionable de todos los integrantes de la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile.
La Sinfonía n.º 3 en Do menor op. 78 “con órgano”, fue un encargo que la Sociedad Filarmónica de Londres hizo a Saint-Säens en 1886, y a pesar de su innegable belleza, no frecuenta las salas de concierto por sus complejidades logísticas, al punto de que para algunas grabaciones comerciales se ha llegado a ensamblar tomas de sonido diversas y así hacer coincidir modernos estudios de grabación con monumentales órganos de importantes catedrales.
Atenta conducción de Fischer
La labor del director invitado Rodolfo Fischer resultó clave en esta interpretación. Asumiendo el desafío de sustituir al conductor titular Rodolfo Saglimbeni, Fischer mostró autoridad musical y un claro liderazgo.
En el concierto de Tchaikovsky, Fischer no se limitó simplemente a acompañar a Markov, sino que, cuando el solista indicaba entradas y tiempos, él siempre mantuvo firme el control sobre la orquesta. Su concepción interpretativa fue evidente; conocía cada rincón de las obras y lo demostró también en la compleja sinfonía de Saint-Saëns, que dirigió de memoria.
No obstante, su elección dinámica en la obra de Tchaikovsky en ciertos pasajes se oía demasiado abrupta. En la sinfonía de Saint-Saëns, se percibió cierto problema de balance en la adecuada integración sonora del órgano, por lo que durante gran parte de la obra, el mencionado instrumento sonó tímido, y emergió con fuerza y claridad recién en el dramático segundo movimiento.
Más allá de estos detalles, el concierto inaugural de la Temporada 2025 fue una jornada memorable para la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile. Destacaron la brillante actuación del virtuoso Alexander Markov, quien combinó magistralmente técnica, expresividad y un singular sentido del espectáculo con su «Golden Monster», junto a la calidad musical y compromiso artístico mostrados por la orquesta bajo la firme dirección de Rodolfo Fischer.
Este concierto quedará grabada en la memoria del público como un vibrante encuentro musical que celebra tanto la tradición como la innovación, y marca un prometedor inicio para un año que se anticipa lleno de emociones y descubrimientos, incluyendo la inauguración de la nueva sala de conciertos del CEAC.
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