Rosita Serrano, la diva chilena del nazismo, revive en una atractiva obra que ya se ubica entre lo mejor de la temporada teatral 2022

Silvanna Gajardo como Rosita Serrano en “Auge y caída del Ruiseñor”.

Por José Luis Arredondo.

Una vida de leyenda, que bordea el mito y parece sacada de una película es la de Rosita Serrano, quien conoció el esplendor del Tercer Reich y la fama artística para luego terminar sumida en la miseria. Esta historia increíble es la que pone en escena el colectivo MakinaDos en el Centro Gam y el Teatro Municipal de Las Condes, bajo el acertado título “Auge y caída del Ruiseñor”.

Corre veloz la agitada década de 1930 y la semilla del nazismo germina con fuerza en Alemania, cuando la joven chilena Ester Aldunate del Campo, de nombre artístico Rosita Serrano, llega con su voz y guitarra a Berlín. Poco tarda la cantante en imponer sus silbidos, gorjeos y vitalidad entre el público, que aplaude su exotismo, y las altas esferas del Tercer Reich demoran poco y nada en hacerla una de sus artistas preferidas. Una distinción que ella no esquiva ni cuestiona.

Rosita triunfa con su voz y su atractivo, y ríe mientras Hitler se apodera a sangre y fuego de gran parte de Europa. La apodan “Ruiseñor” por la belleza de su canto, y sus éxitos resuenan y se tararean mientras los nazis siembran el horror y masacran a millones.

Esta es una puesta en escena colorida y vital, que transporta el espectador por los años de triunfo y desgracia de esta artista chilena que conoció el poder, la gloria, la fortuna y la fama, para morir finalmente en Chile en 1997, sumida en la miseria más absoluta, sobreviviendo gracias a la caridad de amigos y conocidos.

La obra se apoya en las claves del cómic, del teatro político, la épica brechtiana, el Cabaret Alemán y por cierto recurre a algunos guiños del varieté para instalar una potente y aguda reflexión sobre el rol del artista en la sociedad.

Es una pieza que “arde en preguntas”, por citar a Artaud, en relación a la actuación que le cupo a Rosita en el marco de la Segunda Guerra y el Holocausto. Procedió bien como lo hizo? Debió dejarse querer por el nazismo mientras Europa era devastada? El artista es responsable solo de su arte o por sobre el imperativo estético está el ético? Podemos separar al artista de su obra? Son numerosas las preguntas y muchas las respuestas, y esta obra intenta plantear la mayor cantidad posible de interrogantes.

La dirección de Patricio Pimienta no da pausa, y las actuaciones se la juegan con un sentido lúdico a toda prueba, donde brilla la protagonista a cargo de Silvana Gajardo, quien ofrece una caracterización notable por su desarrollo, desde que el Ruiseñor es una joven de fuerza avasalladora, hasta una anciana pobre y derrotada que, en medio de la pobreza, solo espera la muerte.

“Auge y caída del Ruiseñor (la historia de Rosita Serrano)” cuestiona el rol del artista en contextos totalitarios, pero no se juzga a Rosita como en un tribunal inquisidor, ya que la historia filtra algunos elementos que hablan a su favor, por algo fue expulsada de Alemania cuando aún no finalizaba la guerra.

En este sentido, esta es una obra de muchas capas y matices, que tanto el elenco -con su uso del recurso del “distanciamiento”- como el público van develando poco a poco: una pieza que invita a reflexionar sobre el devenir de la protagonista en el contexto de una encrucijada defintiva del siglo XX.

«Auge y caída del Ruiseñor (La historia de Rosita Serrano)” es desde ya uno los mejores y más logrados estrenos de la actual temporada teatral chilena, y se instala, desde lo escénico, como una sólida e inteligente reflexión sobre el arte y la sociedad.

“Auge y caída del ruiseñor (La historia de Rosita Serrano”. Dirección: Patricio Pimienta. Idea original y dramaturgia: Colectivo MakinaDos (Amalá Saint-Pierre y Francisco Paco López). Vestuario y diseño de escenografía: Nicoleta Fuentealba. Participación especial: Carmen Barros. Iluminación: Gonzalo Muñoz. Canciones Rosita Serrano y Asistente puesta en escena: Gabriela Labra. Musicalización: Orlando Alfaro. Elenco: Silvana Gajardo, Amalá Saint-Pierre, Francisco Paco López, Orlando Alfaro y Carmen Barros (en forma telemática). Fotos: Elio Frugone. Comunicaciones: Claudia Palominos. Producción: Carolina Cabezas. Proyecto Financiado por FONDART 2021.

Hasta el 30 de abril de 2022 en el Centro Cultural Gam (Alameda 227, Santiago de Chile). Jueves y sábado a las 20 horas. Domingo a las 19 horas. Entradas a $6 mil y $3 mil.

Segunda temporada: Teatro Municipal de Las Condes. Del 30 de junio al 3 de julio.

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