Silvanna Gajardo como Rosita Serrano en “Auge y caída del Ruiseñor”.

Por José Luis Arredondo.

Una vida de leyenda, que bordea el mito y parece sacada de una película es la de Rosita Serrano, quien conoció el esplendor del Tercer Reich y la fama artística para luego terminar sumida en la miseria. Esta historia increíble es la que pone en escena el colectivo MakinaDos en el Centro Gam bajo el acertado título “Auge y caída del Ruiseñor”.

Corre veloz la agitada década de 1930 y la semilla del nazismo germina con fuerza en Alemania, cuando la joven chilena Ester Aldunate del Campo, de nombre artístico Rosita Serrano, llega con su voz y guitarra a Berlín. Poco tarda la cantante en imponer sus silbidos, gorjeos y vitalidad entre el público, que aplaude su exotismo, y las altas esferas del Tercer Reich demoran poco y nada en hacerla una de sus artistas preferidas. Una distinción que ella no esquiva ni cuestiona.

Rosita triunfa con su voz y su atractivo, y ríe mientras Hitler se apodera a sangre y fuego de gran parte de Europa. La apodan “Ruiseñor” por la belleza de su canto, y sus éxitos resuenan y se tararean mientras los nazis siembran el horror y masacran a millones.

Esta es una puesta en escena colorida y vital, que transporta el espectador por los años de triunfo y desgracia de esta artista chilena que conoció el poder, la gloria, la fortuna y la fama, para morir finalmente en Chile en 1997, sumida en la miseria más absoluta, sobreviviendo gracias a la caridad de amigos y conocidos.

La obra se apoya en las claves del cómic, del teatro político, la épica brechtiana, el Cabaret Alemán y por cierto recurre a algunos guiños del varieté para instalar una potente y aguda reflexión sobre el rol del artista en la sociedad.

Es una pieza que “arde en preguntas”, por citar a Artaud, en relación a la actuación que le cupo a Rosita en el marco de la Segunda Guerra y el Holocausto. Procedió bien como lo hizo? Debió dejarse querer por el nazismo mientras Europa era devastada? El artista es responsable solo de su arte o por sobre el imperativo estético está el ético? Podemos separar al artista de su obra? Son numerosas las preguntas y muchas las respuestas, y esta obra intenta plantear la mayor cantidad posible de interrogantes.

La dirección de Patricio Pimienta no da pausa, y las actuaciones se la juegan con un sentido lúdico a toda prueba, donde brilla la protagonista a cargo de Silvana Gajardo, quien ofrece una caracterización notable por su desarrollo, desde que el Ruiseñor es una joven de fuerza avasalladora, hasta una anciana pobre y derrotada que, en medio de la pobreza, solo espera la muerte.

“Auge y caída del Ruiseñor (la historia de Rosita Serrano)” cuestiona el rol del artista en contextos totalitarios, pero no se juzga a Rosita como en un tribunal inquisidor, ya que la historia filtra algunos elementos que hablan a su favor, por algo fue expulsada de Alemania cuando aún no finalizaba la guerra.

En este sentido, esta es una obra de muchas capas y matices, que tanto el elenco -con su uso del recurso del “distanciamiento”- como el público van develando poco a poco: una pieza que invita a reflexionar sobre el devenir de la protagonista en el contexto de una encrucijada defintiva del siglo XX.

«Auge y caída del Ruiseñor (La historia de Rosita Serrano)” es desde ya uno los mejores y más logrados estrenos de la actual temporada teatral chilena, y se instala, desde lo escénico, como una sólida e inteligente reflexión sobre el arte y la sociedad.

“Auge y caída del ruiseñor (La historia de Rosita Serrano”. Dirección: Patricio Pimienta. Idea original y dramaturgia: Colectivo MakinaDos (Amalá Saint-Pierre y Francisco Paco López). Vestuario y diseño de escenografía: Nicoleta Fuentealba. Participación especial: Carmen Barros. Iluminación: Gonzalo Muñoz. Canciones Rosita Serrano y Asistente puesta en escena: Gabriela Labra. Musicalización: Orlando Alfaro. Elenco: Silvana Gajardo, Amalá Saint-Pierre, Francisco Paco López, Orlando Alfaro y Carmen Barros (en forma telemática). Fotos: Elio Frugone. Comunicaciones: Claudia Palominos. Producción: Carolina Cabezas. Proyecto Financiado por FONDART 2021.

Hasta el 30 de abril de 2022 en el Centro Cultural Gam (Alameda 227, Santiago de Chile). Jueves y sábado a las 20 horas. Domingo a las 19 horas. Entradas a $6 mil y $3 mil.

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