La obra es la tercera parte de la trilogía del dramaturgo chileno Alejandro Sieveking que sigue a “Todo pasajero debe descender” (2012) y “Todos mienten y se van” (2019) y que el autor dejó inconclusa debido a su muerte, en marzo de 2020. La temporada se realizará entre el 11 al 28 de agosto a las 19 horas de miércoles a sábado y cuenta con las actuaciones de Catalina Saavedra, Carolina Paulsen, Carolina Larenas, Guilherme Sepúlveda y Felipe Zepeda.

Tras un año y medio de cierre de las salas de teatro tras la pandemia, el Teatro Nacional Chileno abre sus puertas el próximo miércoles 11 de agosto con el estreno de la producción propia de Paren la música, parte de la trilogía de Alejandro Sieveking.

La idea original del autor de «Ánimas de día claro» (1959) y «La remolienda» (1965), fue escrita finalmente por Nona Fernández, quien se guió por las anotaciones y comentarios realizados por Alejandro Sieveking en sus últimos días de vida.La puesta en escena fue dirigidapor Cristián Plana («Excesos», «No despiertes a los niños») y las interpretaciones están a cargo de Catalina Saavedra, Carolina Paulsen, Carolina Larenas, Guilherme Sepúlveda y Felipe Zepeda.

Según detalla el director Cristián Plana, “fue un trabajo en conjunto con la dramaturga y el equipo creador de la puesta en escena. Había referentes para esta obra que Alejandro Sieveking dejó anotados en un cuaderno antes de morir, por ejemplo, la idea de las dobles de la protagonista está tomada de una obra de Jean Giraudoux llamada «Ondina»; la presencia del fantasma de Guillermo, personaje de la obra que anteriormente fue interpretada por el propio Sieveking; el título de la obra, una suerte de metáfora sobre la muerte o más bien sobre el acto de morir, que decidimos mantener como una especie de enigma que pretendemos se devele en la materialidad de la escena”,

En esta tercera parte, Gregoria llega al café donde solía juntarse a conversar con su amigo Guillermo, pero se encuentra con un lugar en pleno proceso de demolición, lleno de escombros y recuerdos que la impiden abandonar ese lugar cargado de memoria.

La música está a cargo de Damián Noguera y el diseño integral de Claudia Yolin, complementan este montaje que rescata el mundo sievekiano en un Chile post estallido social y pandémico.

Una apertura con protocolos sanitarios

Para el Teatro Nacional Chileno es importante la seguridad tanto del equipo técnico, como de los artistas y públicos que serán parte de la reapertura. Como requisito principal, quienes asistan a la Sala Antonio Varas (ubicada en calle Morandé 25, pleno centro de Santiago) deberán portar el pase de movilidad y mascarilla preferentemente certificada.

Al ingresar al teatro, los asistentes se aplicarán alcohol gel en las manos y una vez dentro de la sala, cada persona será ubicada en asientos habilitados, con una separación de 2 butacas por persona respetando el distanciamiento social (aproximadamente 1,5 metros).

«Paren la música» se estrenará el 11 de agosto y se realizarán funciones hasta el 28 de agosto, de miércoles a sábado, a las 19:00 horas de forma presencial en la Sala Antonio Varas del Teatro Nacional Chileno ubicado en Morandé #25, Santiago Centro. Entradas a la venta (con pase de movilidad) por la plataforma de ticketplus.cl, bajo la modalidad del sistema “Paga lo que puedas”, con opciones de valores a $3.000, $5.000 y $7.000.- Más información en www.tnch.uchile.cl

Reseña de la obra

Inspirada en el mundo sievekiano, escrita por Nona Fernández, “Paren la música” es la continuidad dramática de una obra donde el humor, las supersticiones, las ánimas y los fantasmas recorren la escena como representación de lo real y lo maravilloso.

Como en las dos obras anteriores, «Todo pasajero debe descender» (2012) y «Todos mienten y se van» (2019), el café vuelve a ser el espacio de encuentro entre Guillermo, escritor de biografías, y su amiga Gregoria, actriz de avanzada edad. La gran diferencia es que esta vez Guillermo está muerto y el café está siendo demolido. “Te espero en el fuego del filamento”, cita en sueños Guillermo a Gregoria, y ella acude a este último y enigmático encuentro al café donde sólo quedan escombros. Joselyn, la dueña, descubre a Gregoria entre los restos quien, presa de una avanzada demencia senil, es testigo de fragmentos de su vida: un lejano recuerdo de infancia con Gabriela Mistral y la vuelta al presente en una escena teatral vivida hace décadas. Pero la demolición continúa y a pesar de la insistencia de Joselyn, Gregoria se resiste a abandonar ese lugar cargado de memoria. ¿Qué la lleva a permanecer en escena?

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