Obra de Alejandra Wollf.

Para  iniciar las celebraciones por los 20 años de su creación, el Centro Cultural Matucana 100 inaugurará el miércoles 17 de agosto la exposición ‘Políticas del Espacio’. Una exhibición que estará abierta al público hasta el 17 de octubre y que convocará a 20 artistas nacionales.

El director ejecutivo de Matucana 100, Cristóbal Gumucio señala que “celebrar dos décadas nos permite comprender la importancia de nuestro espacio en el paisaje cultural chileno. Desde su creación, este centro cultural se ha convertido en un actor clave, que ha contribuido -junto a otras acciones culturales- a la creación de una escena más diversa”.

Gumucio sostiene también que la exposición «Políticas del espacio» es una de las tantas acciones que se realizarán para festejar el vigésimo aniversario de Matucana 10, y comenta que «para esta importante exhibición de arte, le solicitamos al curador César Gabler que trabajara con artistas que tuvieran una trayectoria de aproximadamente veinte años”.

Al respecto, César Gabler cuenta que «pensé que la espacialidad se imponía a la hora de buscar un vínculo con Matucana 100 y sus 20 años de existencia. Se trata de una institución cultural cuyo espacio es singular. Hay arquitectura y mutaciones múltiples, cuestiones que están presentes en las propuestas de los veinte artistas elegidos. Es una selección que no pretende describir ni un canon ni un ranking; son artistas cuya visión y obras son consistentes y de modos muy diversos, y han desarrollado obras que ponen en cuestión la naturaleza del espacio que habitamos”.                                                                                                        

La exposición reunirá un conjunto de obras, de archivo o inéditas, en torno a las múltiples dimensiones de la espacialidad. Lo público y lo privado; lo urbano y lo rural, pero también otras coordenadas que implican la proyección emocional y social de  los lugares.  Video, instalación, fotografía o pintura son algunos de los recursos que sirven a los artistas para explicitar su relación con aquellos ámbitos que los obsesionan.

Obra de Paz Carvajal.

En la exposición podrán encontrarse propuestas que abordan el espacio desde materialidades, imágenes o ideas comunes. Así, el espacio aparece como escenario del recuerdo o el trauma (Matías Movillo, Pablo Ferrer, María Elena Cárdenas); como experiencia plástica y social (Consuelo Lewin, Alejandra Wolff, Daniela Rivera, Ignacio Gumucio); como territorio de disputas políticas y  simbólicas (Gerardo Pulido, Rosario Perriello, Rodrigo Zamora, Sebastián Mahaluf, Cristián Velasco, Paz Carvajal); como testimonio de época de la ocupación urbana o territorial (Jorge Gronemayer, Camilo Yáñez, Claudio Herrera); como mixtura entre ruinas, interior y paisaje (Natalia Babarovic); como caracoles de los 80 (Cristóbal Palma); como territorio de disputa (Alejandro Quiroga), y como un paisaje material en vías de extinción (Francisca Sánchez).

Sobre la exhibición Gabler comenta también que: “Vista así, la muestra hace evidente que lo espacial en sus múltiples dimensiones es quizás una de las coordenadas más presentes en la discusión política y artística para los creadores contemporáneos. De una forma u otra, lo espacial en el arte chileno contemporáneo parece una proyección, a veces velada de las tensiones que han agitado a nuestro país en las últimas décadas y que cobraron un relieve dramático durante el estallido social”, señala.

¿Qué se verá?

La exposición combina obras conocidas con otras de menor exposición mediática, junto a un puñado de piezas inéditas.

De esta forma, ‘El muro de jabones’ de Daniela Rivera, artista radicada en Boston, aparece como una de las piezas más singulares por su materialidad y connotaciones sociales y políticas; Rosario Perriello continúa su investigación en torno al mimetismo y el espacio, con una pieza producida expresamente para esta muestra; Matías Movillo vuelve con sus casas incendiadas hechas con fuego y masking tape sobre soportes de madera;  la dislocación del lenguaje en forma de anagramas conecta la historia reciente y el hogar en la obra de Paz Carvajal;  el interior de un freezer se convierte en un paisaje de escala mayor y ambiguas resonancias en la pintura de Alejandra Wolff; y el paisaje en acuarela es reinterpretado en escala gigante y de manera magistral por Rodrigo Zamora.

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