Por José Luis Arredondo.

Con dos potentes temporadas a su haber, “Mars” es lejos hoy por hoy una de las mejores docuseries disponibles en Netflix. Pudo ser un docudrama más de interés científico, pero la calidad del material documental que exhibe, el alto nivel de producción, en lo periodístico y cinematográfico, y un guión que trabaja una historia apasionante, la hacen verdaderamente imperdible.

La primera temporada se enfoca básicamente en los esfuerzos del mundo científico por crear la tecnología necesaria para llegar a ese planeta, un desafío que ya se planteaban muchos incluso antes de la llegada del hombre a la luna. El enfoque en estos episodios va en constatar que la mayor dificultad radica en acondicionar cuerpo y mente humana para un largo viaje en un espacio limitado (nave espacial), sin que problemas físicos y de convivencia (con la tripulación), malogren el propósito.

En la ficción la nave ya existe (Daedalus), estamos en 2033 y los primeros científicos colonos llegan al planeta rojo, ahí deberán sortear todas las dificultades propias de un lugar en permanente condición extrema, a nivel climático y de recursos para sobrevivir. Básicamente el ritmo y la tensión lo marcan las entrevistas a astrofísicos y científicos en 2016, quienes plantean tesis y barajan hipótesis que alternadamente vemos articuladas en la ficción. Procurarse agua y energía a la vez de experimentar y desentrañar los misterios de un planeta sobre el cual se acumula gran cantidad de estudios, mitos, leyendas y fantasías.

En la segunda temporada, si bien la estructura se conserva y algunos tópicos siguen trabajándose, la serie toma un claro y fuerte cariz político. Marte ya está en vías de “terraformarse”, y muchos de sus recursos, sobretodo minerales, se han conocido. Aquí sobreviene un fuerte giro, y el planeta pasa de ser un objeto de interés para la ciencia a ser un “botín” para las grandes corporaciones transnacionales, que literalmente ven a Marte como un terreno virgen para explotar al máximo.

El punto de máxima tensión toma dos ejes: En Marte los colonos se ven enfrentados a “convivir” con un grupo de mineros enviados a explotar yacimientos minerales, lo que constituye una radical alteración a un ecosistema que recién estamos conociendo. En la tierra la pugna se da a nivel de potencias (EEUU, Rusia y China), que pretenden hegemonizar la explotación y dominar la exploración. La ambición humana rompe, literalmente, todo límite y frontera.

“Mars” es bajo todo punto de vista una superproducción, que da sustento a una excelente historia de “anticipación” con sólidas bases científicas, instalada desde los testimonios reales de sus protagonistas.

“Mars”, una producción National Geographic emitida desde 2016. Basada en el libro “How we’ll live in Mars” (2015), de Stephen Petranek. Productores ejecutivos Brian Grazer y Ron Howard. Dos temporadas, seis capítulos de 50 minutos cada una. En Netflix

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