Ópera «Don Giovanni», bajo la lupa de la disidencia

por @cristiancristino

Lírica Disidente presentó en Santiago su producción de esta gran ópera de Mozart, con una lectura crítica del mito de Don Juan, donde el poder reemplaza al encanto del seductor.

Considerada por muchos especialistas y compositores como “la ópera de las óperas”, «Don Giovanni», con música de W. A. Mozart y libreto de Lorenzo Da Ponte, es una obra total que equilibra lo cómico y lo trágico, lo humano y lo sobrenatural, con una perfección musical que sigue siendo modelo para la historia del género.

No es casualidad que el filósofo Soren Kierkegaard, el músico Richard Wagner y el escritor E.T.A. Hoffmann hayan visto en esta ópera una obra absoluta, capaz de representar la vida misma a través de la música. Su vigencia radica, justamente, en la capacidad de cada generación de leer en el mito del libertino un espejo de sus propios dilemas.

En esta línea se inscribe la producción presentada en el Aula Magna del Centro Cultural CEINA por Lírica Disidente junto a la Compañía de Ópera de São Paulo, como resultado del proceso pedagógico de la Escuela de Ópera del ENOI 2025.

Bajo la dirección musical de Miguel Ángel Castro y la puesta en escena de Ignacio Javier Ramírez, este «Don Giovanni» se propone explorar la triada “poder–deseo–impunidad” y situar al personaje no solo como un seductor, sino como un depredador moderno.

Andamios y color rojo

La escenografía, compuesta por andamios, plásticos y baldes de pintura, remite a una estética de “obra en construcción”, un feísmo coherente con el tono sórdido de la propuesta.

El color rojo se transforma en símbolo recurrente —cuerdas, vendas, capas— aunque no siempre con un uso práctico en escena, y el montaje fuerza el cuerpo de los cantantes con desplazamientos constantes y posiciones poco habituales (cantar tumbados, sin asientos).

Francisca Jünemann (Doña Anna), Santiago Peralta (Don Octavio) y Fanny Becerra (Doña Elvira) en el trío del primer acto. Foto de Cristian Vidal.

Hay hallazgos visuales, como el “libro de Leporello” inscrito en su cuerpo durante el Aria del Catálogo, y la lectura crítica de la relación entre Masetto y Zerlina, aunque el empoderamiento buscado para ella queda algo diluido. Menos eficaz resulta la inclusión de pantallas televisivas, atractivas en concepto pero aprovechadas sólo en algunos momentos.

En lo musical, la orquesta se percibe algo apagada en volumen, pero sólida en lo técnico y siempre atenta a las indicaciones de Castro, quien conduce con claridad un conjunto formado en un marco pedagógico exigente.

El coro, reducido en número, tiene intervenciones participativas y bien resueltas. La decisión de eliminar el final moralizante («Ah, dov’è il perfido» y «Questo è il fin di chi fa mal»), radicaliza el desenlace: Don Giovanni cae abatido sin redención posible, y deja al público en un vacío brutal, sin moraleja que atenúe el impacto.

Contrastes y carisma

Entre los intérpretes destaca la Donna Elvira de la soprano Fanny Becerra, con un tour de force vocal y actoral que la convierte en el corazón doliente de la obra.

Francisca Jünemann resuelve con solvencia técnica el exigente rol de Donna Anna, aunque se ve algo contenida en escena. Nicole Galleguillos entrega una Zerlina fresca y dúctil.

La dupla de barítonos protagonistas, formada por Diego Álvarez (Don Giovanni) y el brasileño Flávio Antonione (Leporello) ofrece un contraste de estilos que termina complementándose con fuerza: carisma, presencia y energía en el centro del drama.

Ambición y profesionalización

Más allá de las lecturas escénicas y musicales, este montaje invita a pensar en el momento de Lírica Disidente. Con cada producción, la compañía consolida un nivel de ambición y profesionalización que la acerca a las grandes instituciones.

El dilema es evidente: ¿Cuánto de la “disidencia” inicial se mantiene en un colectivo que ya opera con estructuras robustas y coproducciones internacionales? ¿Seguirán cultivando el nicho contracultural que los distingue o se proyectarán como alternativa directa al Teatro Municipal de Santiago?

Sea cual sea el camino, lo cierto es que propuestas como esta producción de «Don Giovanni» confirman que la ópera en Chile está cambiando de rostro, y que nuevas fuerzas disputan hoy el lugar que por siglos se consideró intocable.

Ficha Artística

«Don Giovanni», ópera de W. A. Mozart, subtitulada «Poder, Deseo e Impunidad» en esta producción de Lírica Disidente.

Aula Magna, Centro Cultural CEINA, 29, 30 y 31 de agosto de 2025.

Don Giovanni: Diego Álvarez (Barítono)
Leporello: Flávio Antonione (Barítono)
Donna Anna – Francisca Jünemann (Soprano)
Don Ottavio – Santiago Peralta (Tenor)
Donna Elvira – Fanny Becerra (Soprano)
Zerlina – Nicole Galleguillos (Soprano)
Masetto / Il Commendatore – Kevin Mansilla (Bajo)

ORQUESTA ENOI 2025

VIOLÍN I
Tomás Ruz
Sofía Soto
Ignacio Mödinger

VIOLÍN II
Katherine Olguín
Constanza Alvarez
Juan Pablo Castro

VIOLA


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