Por José Luis Arredondo.
La popular ópera de Verdi, que convoca y emociona a las más nuevas audiencias, agotó rápidamente sus funciones en el Teatro Municipal de Santiago. Esta es una versión sólida en lo musical pero que en lo escénico no sorprende y deja un gusto a ‘más de lo mismo’.
La famosa ópera «La Traviata», con música de Giuseppe Verdi, se inspira en la breve e intensa vida de joven cortesana francesa Marie Duplessis (1824-1847).
Marie llega a Paris en 1839, procedente del campo, en busca de mejor vida y futuro, y sabe fascinar a la alta sociedad de su tiempo con atributos como la belleza, inteligencia y un gran sentido de la oportunidad.
Gracias a la cercanía que mantiene con hombres de fortuna y estatus social, Marie conoce a importantes artistas, como el músico Franz Liszt y el escritor Alejandro Dumas (hijo). Es precisamente este último que, enamorado de la joven, la inmortaliza en la novela “La dama de las camelias”, publicada en 1848.
En el libro de Dumas, Marie pasa a ser Margarita Gautier, quien más tarde se transforma en Violetta Valéry, cuando Verdi la hace protagonista de la ópera “La Traviata”, que con libreto de Francesco María Piave, se estrena en el Teatro La Fenice de Venecia en 1853 con un notorio fracaso.
Más de 170 años después, “La Traviata” es el buque insignia de la producción verdiana, y un título irresistible para cualquier teatro que quiera conmover a grandes audiencias y convocar a nuevos públicos. Es una verdadera sandía calada, como decimos por aquí.
Algo nuevo, algo viejo
Las principales fortalezas de la actual producción de «La Traviata» que presenta el Teatro Municipal de Santiago corren por cuenta de la fresca conducción orquestal del joven maestro italiano Leonardo Sini, que debuta en Chile con este trabajo.
Su dirección se articula atenta a los detalles, aunque sorprende, por momentos, con unos tempi más veloces de lo acostumbrado. La Orquesta Filarmónica responde con total solvencia a su batuta, y permite apreciar la riqueza musical de la ópera de Verdi, que transita desde momentos de algarabía a otros de profunda tristeza y dramatismo.
La puesta en escena, con escenografía y vestuario del experimentado Pablo Núñez, va por el camino de lo tradicional y más clásico, y filtra un estilo Segundo Imperio recargado a lo decorativo, que sugiere bien el ambiente de opulencia en que se mueven los personajes.
La iluminación de Ricardo Castro funciona bien y acentúa los momentos dramáticos de la historia.
La dirección escénica de Francisco Krebs cumple bien dentro de lo convencional de la puesta. El director mueve con acierto a los solistas y el coro, y enriquece con algunos acentos puntuales, que dan realce a la relación de los protagonistas entre sí, en uno de los momentos más álgidos de la trama cuando los hace enfrentarse delante de todo el mundo.
Elenco B
La soprano rusa Alexandra Razskazoff construye una Violetta apasionada aunque un tanto enérgica dada su condición de salud precaria. Se impone su experiencia y soltura escénica para conducir ella principalmente la acción con solvencia y aplomo musical.

El tenor mexicano Leonardo Sánchez va de menos a más y su Alfredo Germont crece a medida que avanza la historia. Sánchez e da una acertada impronta dramática al rol y apunta a lo apasionado del carácter del desdichado amante.
Punto alto de este elenco corre por cuenta del barítono estadounidense Stephen Gertner, que interpreta a Germont padre. Destaca su fraseo elegante de gran musicalidad y su contenido dramatismo.
La mezzosoprano Pamela Zabala saca brillo a su Flora y la hace resaltar con buena expresividad actoral, seguridad y soltura.
Bien en los roles comprimarios los cantantes chilenos Rodrigo Quinteros como el Barón Douphol, Sergio Gallardo como el Marqués D’Obigny, Nicolás Noguchi como Gastón, Pedro Alarcón como el Dr. Grenvil y Paola Rodriguez como Anina.
En la raya para la suma, esta es una correcta Traviata para el registro del Municipal de Santiago, con la destacada conducción orquestal de Leonardo Sini.
“La Traviata”, de Giuseppe Verdi. Dirección orquestal: Leonardo Sini. Dirección escénica: Francisco Krebs. Escenografía y vestuario: Pablo Núñez. Iluminación: Ricardo Castro.
En el Teatro Municipal de Santiago. Del 20 al 30 de agosto de 2025.
Descubre más desde Todalacultura.org
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Si te gusta este contenido, déjanos un comentario