Por @cristiancristino
Potente creación integral de Kevin Magne Tapia, la obra «VI(H)DA» despliega -entre luces, sonidos y proyecciones- una coreografía íntima y política, atractiva y a la vez sensible, de la vida con VIH.
«VI(H)DA» es una impactante creación de danza contemporánea que, con los recursos de la performance, invita a un recorrido lleno de estímulos para explorar nuevos acercamientos a la experiencia seropositiva.
¿Qué nos dice un cuerpo seropositivo al habitar el espacio escénico? Desde ese punto de partida, comienza la propuesta artística que encarna este montaje; luz y sonido que actúan como agentes narrativos al mismo nivel que la danza y que despiertan una presencia que se intensifica en escena.
«VI(H)DA» aborda la vivencia del VIH desde una perspectiva corporal y afectiva, y se enfoca en los modos de habitar el cuerpo más allá del diagnóstico. Es una propuesta que busca desplazar el enfoque tradicional centrado en la enfermedad o la muerte, para relevar la vitalidad, el deseo y la posibilidad de una vida plena.
Predominio de lo sensorial

Un cuerpo se reconoce, se activa y conecta con su propia química, con su carga afectiva y sus memorias. El movimiento gana intensidad mientras la iluminación lo cubre con tonalidades futuristas y líquidas. Sobresale el uso creativo de los recursos tecnológicos —en especial el mapping— que no solo expande el cuerpo del intérprete, sino que permite sumar, de manera ingeniosa, otros cuerpos proyectados.
Esta estrategia amplía la propuesta coreográfica y le otorga una dimensión múltiple, casi espectral. El intérprete, Kevin Magne, exhibe una calidad de movimiento caracterizado por un estilo contenido y medido, que enriquece el desarrollo expresivo del montaje. Solo hacia el final libera una danza más abierta y virtuosa, lo que acentúa la evolución emocional de la obra.
En un momento clave, el cuerpo comienza a hablar. Una voz en off acompaña una secuencia que ya no es solo coreografía: se transforma en relato íntimo, confesión, grito amoroso. El virus aparece no como castigo, sino como vínculo, herida compartida, forma de habitar el mundo.
En la última parte, la pulsión vital alcanza su clímax. El sonido crea una atmósfera vibrante y la danza se vuelve desbordada. El cuerpo —libre de vergüenza y temor— se lanza al goce, al sudor, a la experiencia compartida. Aunque en escena hay un único intérprete, la vivencia que transmite se percibe como coral.
Como sucede en toda obra que privilegia lo sensorial y lo poético por sobre la narración explícita, pueden surgir dificultades en su interpretación. No todo lo que se muestra se presta a una lectura inmediata. Sin embargo, en ese mismo desvío del lenguaje convencional radica su fuerza. *VI(H)DA* no busca respuestas, sino afectos y preguntas.
Con una propuesta estética rigurosa, sensibilidad escénica y tecnología bien integrada, Kevin Magne y su equipo ofrecen una experiencia que deja marca.
Ficha artística
«VI(H)DA»
Dirección, creación e interpretación: Kevin Magne Tapia.
Producción General: Marce Olate | Creación, Visuales y Mapping: Nicolás Videla | Creación y Arte Sonoro: Kenyo | Diseño Escénico: Eduardo Mono Cerón | Diseño de Iluminación: Cristobal Manriquez | Diseño y realización de Vestuario: Nibaldo Manríquez | Realización Escénica: Fernando Quiroga y Marcela Muñoz | Asistente de Montaje: Fernando Quiroga y Jeremy Faundez | Asistencia Coreográfica: Paulina Vielma | Asistencia Textual: Kütral Vargas Huaquimilla | Producción Audiovisual: Cinespecie | Fotografía: Diegx Argote | Cámara: Inti Lorca | Prensa y Comunicaciones: Francisca Palma.
En Matucana 100 hasta el 27 de abril.
Más información en https://www.m100.cl/programacion/danza-circo/vihda/
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