“La prueba” en Teatro Zoco: Excelentes actuaciones y potente historia de genio y locura

Por José Luis Arredondo.

Esta obra ganadora del Premio Pulitzer y tres Premios Tony en 2001, y también adaptada al cine, tuvo su estreno en Chile el año 2001, dirigida por Claudia Echeñique. Ahora, de la mano de Marcelo Leonart, se impone en el recinto de La Dehesa por la calidad de las actuaciones y acertada puesta en escena.

Robert (Tito Bustamante), connotado académico de la Universidad de Chicago, ‘era’ un genio de las matemáticas, admirado y respetado por toda la comunidad internacional debido al enorme aporte de su trabajo. Eso hasta que su mente empezó a naufragar y sus capacidades intelectuales se vieron muy disminuidas.

A pesar de estos obstáculos, el profesor siguió trabajando de manera incansable, lo que lo llevó a llenar decenas de cuadernos con apuntes que se guardan celosamente en el escritorio biblioteca de su casa en Chicago.

Su hija menor, Catherine (Paula Luchsinger) de 25 años de edad y también matemática, ha cuidado con amor y dedicación por años a su deteriorado padre, al punto de postergar sus estudios y dedicarle su vida.

Hoy Catherine se va a encontrar con su hermana mayor Claire (Valentina Muhr), una activa y mundana mujer que viene desde Nueva York para estar con la familia. Ahí se producirá un encuentro, más bien un choque, que las pondrá en la disyuntiva de un probable futuro en común, o separadas.

También se hace presente Harold (Andrew Bargsted), ex alumno de Robert y brillante prospecto de las matemáticas, que ha investigado los cuadernos de su mentor hasta hallar, gracias a Catherine, uno que contiene una hipótesis matemática que está destinada a ser el hallazgo más potente de esa ciencia tras el descubrimiento de los ‘números primos’.

En ese cuaderno y sus notas estaría la prueba de ese descubrimiento, que no sabemos a ciencia cierta si se lo deberemos totalmente a Robert o también deberíamos incluir a Catherine en esta revolucionaria teoría.

Retrato de familia

La obra de David Auburn nos remite a lo mejor de la tradición del realismo norteamericano.

«La prueba» (Proof, en su título original) es una pieza, sólida, granítica, contundente, heredera de la potencia dramática y hondura sicológica de un Eugene O”Neill, un Arthur Miller o un Tennessee Williams.

Cada escena un eslabón de una cadena de acontecimientos, unida a un todo, pero fuerte en sí misma y por sí misma.

Personajes complejos, poderosamente humanos en la tensión de sus conflictos y choques, sumergidos en una problemática tanto personal como social; hijas e hijos de su época y circunstancias, que luchan en un mar embravecido por alcanzar una salida, de la que muchas veces solo encuentran un atisbo.

Hombres y mujeres que viven la tragedia del ser humano contemporáneo. Y el núcleo familiar como la piedra basal de un edificio siempre en riesgo de derrumbe.

Dirección sólida y notables actuaciones

La dirección de Marcelo Leonart pone el acento en lo actoral, como acertadamente debía ser dada la naturaleza de la obra.

Es un virtual ‘tablero de ajedrez humano’, con cada pieza moviéndose, ya sea en el ataque o la defensa, de acuerdo a sus pulsaciones o intereses.

Leonart articula el tono justo y la dinámica precisa para cada escena, imprime un ritmo sostenido y nunca suelta las riendas del conflicto. La progresión dramática no afloja la tensión, y el suspenso de la resolución del conflicto se mantiene latente durante todo el desarrollo.

Las actuaciones resultan fundamentales para este buen resultado.

Paula Luchsinger acierta en expresar la permanente tensión que evidencia el personaje de Catherine, así como las capas que conforman el rol, una mujer inteligente cuya misma lucidez y agudeza mental pueden ser tanto su salvación como su perdición.

Paula Luchsinger y Tito Bustamante en una escena de «La prueba», en Teatro Zoco.

Tito Bustamante entrega, por lejos, una de las mejores actuaciones de la actual temporada.

Su profesor Robert es alucinado, un ser imbuido de poderosa energía pero mentalmente fracturado, está poseído de genialidad y también de dolor e ira. Es una mente brillante atrapada en un cuerpo que ya no responde. Todos estos aspectos son moldeados y trabajados por Bustamante desde lo más interno y expresivo.

La Claire de Valentina Muhr trasunta con expresividad y equilibrio su carácter pragmático y mundano.

Es una mujer de mundo, esforzada y preocupada del bienestar sobre todo material de su padre y hermana, y el ser una figura físicamente ausente acrecienta la tensión con Catherine cuando pretende ayudarla.

Valentina Muhr maneja muy bien esta tensión y consigue buena química escénica con Paula Luchsinger, algo fundamental dado el parentesco de ambos personajes.

El Harold de Andrew Bargsted posee la energía necesaria y empuje que caracteriza al personaje, pero se excede hacia el final. Sin duda, podría administrar y dosificar mejor esa energía y empuje. Con todo logra dibujar bien el rol y equipara el óptimo nivel actoral que caracteriza esta versión.

Acertada puesta en escena

Mención especial merece la iluminación de Andrés Poirot, que otorga relieve y cuerpo al espacio escénico, cuya acción transcurre básicamente en dos planos de acción, jardín de la casa y parte del interior de la vivienda.

Lo mismo que la escenografía de Catalina Devia, que deja buen espacio libre en el jardín para el enfrentamiento de los personajes y el desarrollo de la acción con el foco principal de nuestra atención en las actuaciones.

Pasado ya el primer semestre de esta temporada teatral, “La Prueba” se alza como uno de los mejores estrenos de este año: por la enorme calidad de su dramaturgia, la acertada puesta en escena y un conjunto de actuaciones de primerísimo nivel.

“La Prueba”, de David Auburn.

Dirección: Marcelo Leonart. Escenografía y vestuario: Catalina Devia. Iluminación: Andrés Poirot. Asistencia de dirección: Magdalena Urarte. Música: Miguel Miranda.

Elenco: Paula Luchsinger, Tito Bustamante, Valentina Muhr y Andrew Bargsted.

Teatro Zoco (avenida La Dehesa 1500, frente al Portal La Dehesa, comuna de Lo Barnechea, Santiago). Hasta el 25 de agosto de 2024.

Funciones de jueves a sábado a las 20 horas, domingo a las 19 horas. Entradas entre $8.000 y $16.000 disponibles en puntoticket.com


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