Por José Luis Arredondo.
La versión de Leyla Selman en la Sala La Comedia instala bien el conflicto y espíritu de este clásico Chejoviano, en una lectura que infiltra un humor e ironía a muchas situaciones, sin obviar el tedio, hastío, deterioro y mediocridad que envuelve a los personajes.
“Tío Vania” es, junto a “El jardín de los cerezos”, “Las tres hermanas” y “La Gaviota”, una de las obras más representativas de la dramaturgia del ruso Anton Chejov (1860-1904).
Se estrenó apenas iniciado el siglo XX, en 1900, dirigida en su primera versión por el maestro ícono del teatro ruso Konstantin Stanislavski.
“Tío Vania” es una historia de ‘puertas adentro’ que narra la vida de un grupo de habitantes en una finca en la Rusia rural de finales del siglo XIX, cuando ‘nada hacía presagiar’ aún el estallido de la revolución que vino a marcar la historia de ese país y el mundo hasta nuestros días.
Al comenzar la obra, ha llegado hasta su finca el académico, intelectual y crítico de arte Serebriakov, un hombre ya mayor con no muchos recursos que acaba de jubilarse y se retira al campo junto a su segunda y joven mujer, Elena, varios años menor que él y muy atractiva.
En la finca lo esperan Sonia, hija de su primer matrimonio, Iván (llamado familiarmente Vania), su ex cuñado, y la nodriza Marina. A ellos se suma un médico rural, Astrov, profesional muy preocupado del medio ambiente y su conservación.
La llegada de Serebriakov viene a alterar de la peor manera la vida de la finca. Sus hábitos desordenados y caprichosos alteran las costumbres y rutina de sus habitantes, y lo que es peor, cataliza las frustraciones y el tedio que prima al interior de la casa.
Más aún cuando se conoce una extrema decisión que ha tomado el académico que implicaría un total cambio en la vida de todos y, virtualmente, significaría el fin de la vida que han llevado hasta ese momento.
Vania en tono de comedia dramática
La adaptación de la dramaturga penquista Leyla Selman, titulada «Vania: Escenas de la vida en el campo» prescinde de tres personajes de la obra original de Chejov: María (madre del la primera esposa de Serebriakov), Teleguin (un terrateniente arruinado cercano a la familia) y un peón de la finca.
De esta forma, Selman centra la acción y atención en los protagonistas directos del conflicto, y potencia la lectura de un ‘drama familiar’ de hombres y mujeres resignados a llevar la vida que llevan por carecer de empuje para cambiarla.
Son personajes abandonados por inacción a lo que el destino les depare, con una pálida luz de esperanza en que la felicidad ya, quizás, será alcanzada en otro plano de la existencia.
Otro aspecto que resalta de la versión que se presenta en la Sala La Comedia es el uso de elementos que pueden resultar distanciadores: Un cómico bigote postizo, un sombrero de aspecto divertido, unos zapatos kitsch muy dorados, unos binoculares improbables.
Estos objetos marcan de cierta forma alguna irónica comicidad y ridículo del grupo humano, a la vez que vuelven nítido lo patético de algunas situaciones y relaciones.

«Vania» es una adaptación que instala bien su clara intención de ironizar dramáticamente con el conflicto, sin dejar de lado la aguda contemporaneidad de Chejov.
Esto intención se nota, por ejemplo en el discurso ecológico del Dr. Astrov, y la carga emotiva de la pieza, que sigue presente con fuerza, sobre todo en el estremecedor final en que una débil luz de esperanza entrega una resignada fuerza para seguir adelante.
Elenco homogéneo
La dirección de Rodrigo Pérez consigue aunar en un parejo y muy buen nivel todas las actuaciones, si bien resalto aquí especialmente el trabajo de Nicolás Zárate como Vania, y Emilia Noguera como Sonia.
Diseño austero
Destacable asimismo resulta el diseño de César Erazo Toro, que refleja bien, con pocos y contados elementos, las aspiraciones de esta adaptación, y se ensambla con acierto a la acción dramática y comportamiento de los personajes.
Un Vania cercano y atemporal
Con esta versión, Teatro La Provincia nos acerca un Chejov contemporáneo, cercano y atemporal, un poco divertido y a la vez emotivo.
Son personajes que resultan tan patéticos, cómicos y queribles, como lo pueden ser hoy y aquí cualquiera de nosotros.
“Vania. Escenas de la vida en el campo”. Basada en “Tío Vania”, de Anton Chejov.
Adaptación: Leyla Selman. Dirección: Rodrigo Pérez. Diseño Integral: César Erazo Toro. Música: Guillermo Ugalde. Iluminación: Ignacio Trujillo. Vestuario: Javiera Labbe. Sonido: Lenin Silva.
Elenco: Nicolás Zárate, Guilherme Sepúlveda, Catalina Saavedra, Emilia Noguera, Jaime Leiva, Camila Oliva.
Teatro La Comedia (Merced 349. Barrio Lastarria), Santiago de Chile.
Funciones de jueves a sábado a las 20 horas. Hasta el 27 de julio de 2024.
Foto: Nathalie Arancibia.
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