El experimentado actor y cantante Daniel Muñoz interpreta a Tevye, protagonista de este musical.

Por José Luis Arredondo.

Tras más de cuatro décadas de ausencia de los escenarios chilenos, regresó el musical “El violinista en el tejado”. Ganadora de 10 premios Tony en Broadway, esta producción nacional agota sus funciones en el Municipal de Las Condes con una sólida versión con elenco joven y una atractiva propuesta musical y teatral.

Corre apacible la vida en la aldea ucraniana de Anatevka a inicios del siglo XX. Sus habitantes, judíos ortodoxos, llevan una rutinaria existencia rural, dedicados a labores propias del campo. Tevye, el lechero, junto a su esposa Golde y sus cinco hijas, conviven en armonía junto al panadero, al carnicero, al sastre y varios y varias más. Es una vida tranquila dedicada al trabajo y a la irrestricta observancia de las tradiciones. Eso hasta que llega al pueblo un joven estudiante de Kiev, portador de ideas revolucionarias y libertarias, que viene a remover las bucólicas existencias pueblerinas con discursos sobre libertad, igualdad y justicia, en una tierra que pocos años después conocería la caída del imperio zarista y la llegada de los bolcheviques al poder.

«El violinista en el tejado», estrenado originalmente en 1964, es un musical que instala muy bien temas de permanente contingencia dentro de los parámetros propios del género. Se trata de una obra que evidencia las tensiones que afloran en una comunidad muy arraigada en antiguas y conservadoras tradiciones (los hombres trabajan, las mujeres se dedican a la casa; el matrimonio y los hijos son el destino natural de las vidas que repiten estos patrones generación tras generación).

Es así como ese delicado y precario equilibrio que mantiene el sistema, como un “violinista en el tejado”, es puesto en cuestión. Y las tensiones solo van a aumentar cuando la aldea sufre el acoso de la policía del zar y de sus fuerzas antisemitas y represivas.

La versión que la compañía de teatro Darsham presenta en el Municipal de Las Condes tiene varios méritos destacables. Primero, descansa sobre un solvente grupo de actores y actrices, entre quienes sobresale el protagonista Daniel Muñoz, que compone un Tevye carismático y natural, alejado de toda afectación melodramática.

Junto a él, todo el elenco cumple, desde los personajes tratados como arquetipos hasta los construidos de forma realista. Es un elenco joven y dinámico, que se suma con plena propiedad a las exigencias actorales, coreográficas y musicales de la obra, en el entendido que todos estos aspectos tienen la misma relevancia dentro de la propuesta.

En este sentido es loable el nivel histriónico de las actrices a cargo de las hijas del matrimonio protagónico, ya que siendo un conjunto homogéneo consiguen diferenciarse muy bien en cuanto a caracteres, voces y dinámicas. Florencia Arenas aborda una enérgica Tzeitel, la mayor. Lo mismo que Bernardita y Valentina Nassar, que cautivan con su fuerza y dinamismo como Chava y Shprintze, y Jocelyn Barrios junto a Maria Pedrike como las soñadoras adolescentes ansiosas de conocer el amor, Bielke y Hodel. Destacable también la sensible construcción escénica y de canto de Francisco Dañobeitía como Motel, el apasionado pretendiente de Tzeitel; sin dejar atrás por cierto al carnicero Lazar Wolf, a cargo de Claudio Ravanal, que desde el arquetipo humaniza a fondo el rol, a la par de la Celestina Yente, de Ignacia Agüero y el idealista y combativo Perchik de José Antonio Raffo.

La escenografía privilegia el uso del espacio, ya que la escena debe albergar a un numeroso elenco, haciendo uso de paneles de madera rústica que demarcan el interior de las viviendas. Al fondo y por sobrenivel se sitúa frente al público la orquesta y tras ella una acertada panorámica en la cual se proyectan campos y cielos sobre un árbol que domina el centro. Símbolo sin duda este último de la naturaleza, el contacto y pertenencia a la tierra, así como lo que tanto permanece como evoluciona y cambia.

Esta es una versión bien lograda y llena de energía, que cautiva por el nivel histriónico y musical de todo el elenco, que da la oportunidad a nuevos intérpretes de mostrar sus talentos, y ofrece a las nuevas generaciones de público la posibilidad de disfrutar de uno de los grandes musicales de Broadway.

“El violinista en el tejado”. Guion de Joseph Stein. Música de Jerry Bock. Letras de Sheldon Harnick. Según la producción original de New York dirigida y coreografiada por Jerome Robbins. Producción local de Darshan Teatro. Dirección de actores: Phelix Williamson. Dirección vocal: Francisco Kamei. Coreógrafo: Gonzalo Beltrán. Dirección orquestal: Sebastián Espinoza. Dirección general: Ramón Gutierrez.

Elenco: Daniel Muñoz, Sara Pantoja, Florencia Arenas, Valentina Nassar, Bernardita Nassar, Maria Pedrique, Jocelyn Barrios, Francisco Doñobeitía, José Antonio Raffo, Daniel Recabarren, Carla Baeza, Josefina Bunster, Giovanna Rossi, Ignacia Agüero, Rodrigo Arévalo, Mario Avillo, Claudio Ravanal, Carlos Fuentealba, Pablo Cavieres y Tomás Riveros.

Funciones hasta el 29 de mayo de 2022. Más información en http://tmlascondes.cl

Deja un comentario