Por José Luis Arredondo.

Enero no fue solo sinónimo de teatro, la temperatura subió musicalmente también con una rica variedad de conciertos. Algunas iglesias patrimoniales, la Estación Mapocho, el Municipal de Santiago y el Nescafé de las Artes, entre otros, se vieron colmados de público que disfrutó de variadas obras del repertorio clásico.

La partida corrió por cuenta del Coro del Municipal de Santiago y sus, ya tradicionales, conciertos en Iglesias, en particular nos referimos al templo Los Sacramentinos en la jornada inaugural. Aquí se impuso un programa muy bien equilibrado entre música docta y popular, lo que permite a un amplio espectro de público disfrutar de obras que probablemente no conozca con otras que le resultan familiares. El Stabat Mater de Pergolesi, y el aria de Leonora «La vergine degli angeli», de la ópera «La Fuerza del Destino» (Verdi), puseiron la nota religiosa tan propia del espacio que alberga estos conciertos. Un programa que también incluyó arias de óperas de Mozart, Bizet, Donizetti, Verdi y Puccini, y que finalizó con algunos arreglos para Coro de piezas latinoamericanas.

El Coro del Municipal tiene vasta experiencia y dentro de sus integrantes hay profesionales con suficiente capacidad para encarar partes solistas, en este caso esas partes quedaron a cargo de Francisca Cristópulos, Gonzálo Quinchahual, Gloria Rojas, Cristián Lorca, Alejandro Vernal y Paola Rodríguez.

A continuación y por cuenta de la misma agrupación musical, disfrutamos de la primera Gala Lírica, producida íntegramente por el Coro del Municipal, y que bautizaron como «Viaje al Centro de la Opera», logrado espectáculo lírico que se llevó a cabo en la histórica sala de Agustinas, y que contó con la animación de la destacada soprano Verónica Villarroel y el periodista René Naranjo.

Se trató, como lo indica el nombre, de un extenso viaje por la historia de la ópera graficada en conocidas escenas de populares piezas líricas, que en solución de continuidad abarcaron un completo panorama del género. Escenas de Don Pascuale, Macbeth, Nabucco, El Trovador, La Fuerza del Destino, Tosca, Cavalleria Rusticana, Lakmé, Carmen, Fausto y La Traviata. Aquí tuvo activa participación por supuesto la Orquesta Filarmónica de Santiago. Una instancia programada originalmente para octubre 2019 y que por motivos del estallido social se corrió a enero 2020.

El 7 de enero fue el turno del segundo «Gran Concierto por la Hermandad», en la Estación Mapocho. Instancia de perfil ciudadano que convoca gran cantidad de público y que en esta oportunidad vibró con una excelente entrega de una obra monumental: La 2da. Sinfonía de Gustav Mahler, conducida por Alejandra Urrutia, que contó con un coro de más de 200 voces, dirigidas por Paula Elgueta, y las solistas Fanny Becerra (soprano) y Claudia Lepe (contralto).

Ante una Estación Mapocho desbordada de público de todas edades y condiciones (casi 5 mil personas), la obra de Mahler se impuso con toda la fuerza de su grandiosidad, una pieza sinfónica que se adentra en las interrogantes del ser humano ante su condición mortal y de trascendencia, impregnada de una música que eleva y expande. Excelente desempeño de la Orquesta por la Hermandad, que a pesar de la juventud de sus integrantes, se desempeñó con gran seguridad. Una excelente labor coronada por las solistas Becerra y Lepe.

Hacia mitad de mes la cita fue nuevamente en el Municipal de Santiago con la 9na. Sinfonía de Beethoven, dando inicio así a las celebraciones de los 250 años del nacimiento del llamado genio de Bonn. El maestro Pedro-Pablo Prudencio condujo una enérgica versión de la última sinfonía de Beethoven, apoyado en una solvente Orquesta Filarmónica de Santiago, el Coro Profesional y el Coro Crecer cantando, más cuatro solistas que prestaron excelentes voces a la exultante poesía de la obra: Carolina García-Valentín (Soprano); María Luisa Merino (Mezzo); Pedro Espinoza (Tenor) y Sergio Gallardo (Bajo-Barítono).

Finalmente, y en el Teatro Nescafé de las Artes, asistimos a otra gran velada musical en este mes de enero. El martes 21 se presentó la Orquesta Festival Portillo bajo la conducción de Alejandra Urrutia. Esta es una solvente agrupación de jóvenes músicos provenientes de varios países de nuestro continente, reforzados por 7 profesores del prestigioso American String Quartet.

El programa fue todo un desafío: En la partida, el Preludio al unísono para cuerdas y timbal, del rumano George Enescu, puso a prueba la calidad de las cuerdas, que se lucieron en una ejecución sin fisuras.

En seguida apreciamos 4 canciones del compositor Luis Eugenio Urrutia, con acompañamiento oboe, fagot, contrabajo, cello, flauta y cuerdas, más la excelente entrega de la contralto Claudia Lepe, ajustada a un canto y estilo muy íntimo y lírico en cada pieza.

La velada finalizó con las danzas folclóricas de Bela Bartok y la 4ta. Sinfonía de Beethoven.

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Un enero caluroso, redondo, con obras de grandes dimensiones por una parte y piezas de íntima expresividad por otra. Un abanico de estilos y periodos que conformó en si un gran viaje.

Fotos 9na. Sinfonía: Marcela González.

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