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“Joker 2” disuelve su potencia original en un musical a la deriva

Joaquin Phoenix y Lady Gaga en "Joker 2: Folie à Deux", de Todd Phillips.

Por José Luis Arredondo.

Lo que Todd Phillips escribió con la mano en su “Joker” de 2019, en esta secuela lo borra con el codo.

Estamos ante una cinta fallida, un híbrido que naufraga entre musical y thriller sicológico, y que ni la poderosa actuación de Joaquin Phoenix ni la presencia de Lady Gaga consiguen salvar.

En la película «Joker» de 2019, Arthur Fleck (Joaquin Phoenix) es un frustrado comediante de stand up, que vive pobremente junto a su anciana madre.

Es un ser maltratado, solitario y abusado desde niño, que debe medicarse para llevar una vida laboral relativamente normal y que prácticamente no tiene vida social.

Un cúmulo de constante violencia ejercida en su contra lo convierten luego en un asesino, caracterizado como Joker, y tras realizar 5 asesinatos (o quizás seis), es capturado e internado en un asilo para enfermos mentales, frente a Ciudad Gótica.

Cinco años más tarde, en la esperada secuela “Joker 2” encontramos a Arthur Fleck internado en esa prisión asilo para dementes Arkham (el mismo nombre de la ficticia ciudad creada por el maestro del terror H.P. Lovecraft).

Ahí vive sumido en una rutina de encierro y maltrato que lo rebaja y humilla, a la espera del juicio que la fiscalía llevará en su contra por los homicidios cometidos.

En ese contexto carcelario se topa con Harleen ‘Lee’ Quinzel (Lady Gaga), una chica que está obsesionada con la historia pública de Arthur y que asegura sentir una conexión especial con él.

La sintonía entre ambos irá creciendo durante la historia y permite al espectador ahondar más en la sicología de Arthur y su doble personalidad, lo que se confirma con el aparatoso juicio que sigue.

Joaquin Phoenix y Lady Gaga en «Joker 2».

Camino errático

El argumento de esta segunda entrega de «Joker» ocurre justamente en el tribunal. Ahí la justicia intenta dilucidar si la condición mental de Arthur lo hace imputable o no por los crímenes cometidos.

El problema de “Joker 2” es que se queda a mitad de camino entre varias opciones, que no desarrollan la historia ni el personaje surgido originalmente del universo de “Batman”.

Esta secuela, también dirigida y coescrita por Todd Phillips, carece de un rumbo preciso e incorpora además numerosas canciones en un esquema de musical que se mezcla con el thriller sicológico.

A la vez toma elementos del terror y esboza las distopías sociales (muy presentes en la primera entrega), para tratar de configurar un esquema más acabado del personaje y su contexto personal y social.

Errática, como la película misma, es la presencia de Lady Gaga, que más allá de su histrionismo solvente e innegable, no justifica plenamente su personaje.

Harleen Quinzel no pasa de ser una ‘compañera’ de Jocker (un poco a la manera de “La novia de Frankenstein”), sin que ella encuentre plenamente su lugar dentro de la estructura dramática.

Una de las características que prometía esta secuela era su banda sonora.

Pero nos encontramos con un menú musical tan disímil como forzado, que al final deja la sensación de un collage sonoro.

Las cancionespasan de «That’s Entertaiment» a Jacques Brel, de Nick Cave a Sinatra, de Louis Armstrong a Karen Carpenter.

Da la impresión que aquí cualquier canción que hable de amor, soledad, sueños, tiene cabida.

Buenos ingredientes, mal cocinados

En lo positivo, se puede destacar sin duda la actuación de Joaquin Phoenix, que consolida la calidad de su trabajo en este rol.

Meritoria resultan también la dirección de arte y la fotografía (el ambiente del asilo Arkham resulta a lo menos inquietante y terrorífico), y sin duda la factura técnica del filme cumple cabalmente con los estándares de una gran producción internacional.

No obstante, “Joker 2: Folie à Deux» es un barco a la deriva. Y nunca queda claro cuál era el puerto de destino al que se pretendía llegar ni el por qué de la travesía.

«Joker 2: Folie à Deux»

Dirección: Todd Phillips. Guión: Todd Phillips y Scott Silver. Música original: Hildur Guônadóttir. Fotografía: Lawrence Sher. Dirección de Arte: Jared Patrick Gervig. Edición: Jeff Groth.

Protagonistas: Joaquin Phoenix – Lady Gaga.

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