Icono del sitio Todalacultura.org

“La pequeña historia de Chile” sigue vigente con su ácida metáfora de la identidad y la educación

Paola Volpato, Camila Hirane y Manuela Oyarzún lideran el elenco de la obra "La pequeña historia de Chile", en Teatro Finis Terrae de Santiago

Por José Luis Arredondo.

A 30 años de su estreno, esta obra de Marco Antonio de la Parra no solo no envejece sino que parece tener aún más vigencia. Con un atractivo y jugado elenco, encabezado por Paola Volpato y Camila Hirane marcando el tono de la propuesta, el director Francisco Krebs la reinstala en una versión que se adentra en las zonas más oscuras de la sociedad chilena actual.

La escena parece una pesadilla o el resultado de un caos recién acontecido, con una ajada bandera chilena, a muy mal traer, que lucha por sostenerse al fondo del escenario y no caer. El mobiliario en escena parece sacado de una película expresionista, y el piso está lleno de papeles desordenados.

Se supone que estamos frente a una sala de clases, porque una pobre y vieja pizarra es el elemento central de la escena. Sin embargo, más que aula, parece un espacio abandonado hace mucho tiempo, algo como un sótano o un altillo donde apilamos cosas que ya no sirven o están en mal estado.

Pero es una sala de clases, una que en rigor es un limbo o quizás purgatorio, donde habitan, en una suerte de Huis Clos (espacio sin salida), un grupo de profesoras y profesores de un establecimiento fiscal de enseñanza media.

La escuela de la vida

En esa aula, no hay alumnos desde hace mucho, pero los profesores siguen ‘encadenados’ a una rutina laboral sin ningún sentido, un ritual de trabajo carente de propósito más que matar el tiempo, como cuando Vladimir y Estragón juegan mientras esperan a Godot. Salvo que aquí no hay un Godot específico al que esperar.

La permanencia de estos docentes se articula entonces como un acto de resistencia; están ahí porque no pueden estar en otro lado, o sienten que ese purgatorio es su lugar mientras esperan que se produzca un cambio que rompa el cerco.

Suspendidos en el tiempo, los personajes buscan qué hacer a falta de elementos con los que trabajar. No hay bandera que izar ni mapa de Chile, y apenas recuerdan su geografía. La tiza es escasa y solo el libro de clases sobrevive, el suelo está tapizado de exámenes y pruebas, que no son más que hojas en blanco.

Mientras transcurre la jornada en un bucle sin principio ni fin, todos se entregan a una rutina en la que se cuela buena parte de las relaciones humanas a nivel grupal, desde la agresión al compañerismo, desde la lucha a la desidia, desde el amor al odio, desde la pesadumbre a la esperanza.

Identidad perdida

Marco Antonio de la Parra propone un espacio donde la identidad nacional se perdió, si es que alguna vez la hubo; donde los símbolos patrios se han extraviado y Chile se diluye en un vago recuerdo.

La dirección escénica de Francisco Krebs opta por el esperpento, la caricatura, la sátira, lo grotesco y estrafalario, en un montaje en el cual la realidad está deformada para hacerse, cual paradoja, más identificable, mediante la crítica y un humor negro, ácido y muy efectivo.

Elenco sólido y homogéneo

Camila Hirane, Manuela Oyarzún, Cristián Carvajal, Mauricio Flores y Paola Volpato forman el elenco de la obra «La pequeña historia de Chile».

Los personajes de «La pequeña historia de Chile» parecen salidos de una tira cómica, pero su realidad es dramática, y esta tensión está muy bien resuelta por el grupo de actrices y actores, con Paola Volpato como la directora del establecimiento y Camila Hirane como una dislocada profesora a cabeza de un elenco que se involucra con energía, compromiso y química con la propuesta general.

Los juegos, a veces demenciales, que articulan los personajes, están bien resueltos en cuanto ritmo e intensidad, y cada cual construye un personaje que, a pesar de la caricatura, parece muy reconocible y humanizado.

“La pequeña historia de Chile” es un valioso reestreno. A tres décadas de su estreno, el texto no ha perdido vigencia, lamentablemente. Su crítica sigue siendo aguda y oportuna, y su desencantada y ácida visión de la realidad chilena encuentra en esta versión una forma de representación de gran calidad artística.

Ficha artística

«La Pequeña Historia de Chile». Dramaturgia: Marco Antonio de la Parra.

Dirección: Francisco Krebs. Diseño Integral: Pablo de la Fuente. Composición musical: Alejandro Miranda. Realización vestuario: Nicole Salgado.

Elenco: Paola Volpato, Camila Hirane, Manuela Oyarzún, Cristián Carvajal, Mauricio Flores.

Teatro Finis Terrae (Av. Pocuro 1935. Metro Inés de Suárez). Hasta el 3 de agosto. Jueves y viernes a las 20:30, sábados y domingos 19 horas. Entradas en boletería presencial y por ticketplus.cl

Crédito fotos: Paulina León.

Salir de la versión móvil