Por @cristiancristino
Ni el fuerte sismo del viernes 13 de diciembre afectó el estreno de la ópera «Dido y Eneas» por Lírica Disidente en el Teatro Biobío de Concepción. La soprano Pilar Garrido recibió merecidas ovaciones como la reina de Cartago, en una interpretación que confirma su excelente momento artístico.
La reciente producción de la ópera barroca «Dido y Eneas» en el Teatro Biobío, surgida de la colaboración entre Lírica Disidente y el propio teatro, se presentó los días 13 y 14 de diciembre de 2024 en Concepción.
Compuesta por Henry Purcell alrededor de 1688, «Dido y Eneas» es una de las obras más destacadas del Barroco y una obra clave del repertorio operístico inglés.
Argumento
Basada en «La Eneida» de Virgilio, relata la trágica historia de amor entre Dido, reina de Cartago, y Eneas, príncipe troyano. Los hechos que narra esta ópera tienen lugar lugar después de la Guerra de Troya.
Derrotado por lo aqueos, Eneas consigue huir de la destruida ciudad y emprende viaje por el mar Mediterráneo. Zeus le ha ordenado navegar con rumbo a Italia y fundar allí una nueva ciudad. En su travesía por el Mediterráneo, Eneas los troyanos llegan a Cartago, en el norte de Africa. La ciudad es gobernada por la reina Dido, que ha jurado nunca más volver a casarse tras la muerte de su marido y dedica todos sus esfuerzos al bienestar de su gente. Dido ofrece un banquete en honor a Eneas y se enamora de él. Su hermana Belinda le asegura que el troyano también está enamorado de ella.
Es entonces cuando aparecen las brujas, que intervienen para poner fin a este amor y para que Eneas prosigue su viaje a Italia con el fin de fundar Roma. Dido y Eneas se aman y disfrutan ese amor, sin saber que están condenado a separarse. Luego llega el momento de cumplir sus destino, y mientras Eneas se aleja en su barco, Dido se prepara para morir.
Aunque fue estrenada en una escuela para señoritas en Chelsea, Londres, su riqueza musical y profundidad emocional la elevaron al repertorio universal. La obra se distingue por su combinación de ópera italiana y mascarada inglesa, con un uso magistral del basso ostinato, recitativos dramáticos y coros expresivos. Su momento más icónico es el Lamento de Dido, «When I am laid on earth», donde la reina se despide con una súplica conmovedora.
A lo largo de los siglos, la ópera «Dido y Eneas» pasó del olvido a convertirse en un pilar del repertorio operístico. Fue redescubierta en el siglo XX gracias al movimiento de música antigua y a producciones que destacaron por sus interpretaciones históricamente informadas. Una de las versiones más innovadoras es la puesta en escena de Sasha Waltz (2005), que combina ópera, danza y teatro visual en un espacio cargado de simbolismo, y redefine la obra como una experiencia multisensorial sobre el destino y el amor.
La producción de Lírica Disidente
En la producción de «Dido y Eneas» presentada en Concepción, la dirección escénica de Ignacio Ramírez y la dirección musical de Alex Panes destacan por su enfoque innovador y su compromiso con la escena operística chilena.
La función de estreno en el Teatro Biobío, a la que se asistimos, inició con una interpretación de la suite «Abdelazer», del mismo Henry Purcell, como una obertura extendida, lo que estableció un ambiente sonoro elegante.
En el rol de Dido, la soprano Pilar Garrido, de excelente voz y técnica, ofreció una interpretación profundamente conmovedora y sobresalió especialmente en el icónico Lamento de Dido, donde su voz cautivó a los espectadores con intensidad y emoción.
Millaray González como Belinda y Víctor Muñoz como la Hechicera también destacaron en sus roles. González aportó frescura y lirismo, mientras que Muñoz, con su poderosa voz de contratenor, encarnó a una Hechicera magnética y siniestra.
El Coro de Cámara de Lírica Disidente y el Ensemble Cromatique ofrecieron una interpretación musical precisa y rica en matices. Merece especial reconocimiento la dirección musical de Alex Panes, quien además toca la tiorba con maestría, y guía a la orquesta con sensibilidad y comprensión profunda del estilo barroco.
El sorpresivo —para lo que suele ser una representación de ópera— uso de amplificación artificial mediante micrófonos, aunque poco sutil, se justifica por las grandes dimensiones de la sala penquista (con capacidad para 1.200 espectadores) y el número concentrado de intérpretes (solistas, coro y un conjunto de ocho músicos), lo que dificulta sin duda una proyección acústica completamente natural.
La sólida y atractiva puesta en escena combina elementos clásicos y contemporáneos, en un estilo de actuación sobre-estilizado que evoca estatuas vivientes o tableaux vivants.
La funcional escenografía que se ensambla de distintas maneras y con fluidez, para ambientar cada escena con eficacia, es apoyada por proyecciones de fondo que agregan una dimensión visual extra, que refuerza el carácter dramático de la obra.
La anunciada reinterpretación actual, que pretendía mostrar a la reina Dido como símbolo de resistencia frente a la dominación y el colonialismo, queda menos clara en el desarrollo escénico; si bien la dimensión crítica es insinuada, no termina de concretarse en la narrativa visual.
Con su atractiva visualidad, y calidad musical y vocal, la presentación de esta ópera barroca por Lírica Disidente es un hito artístico en la región del Biobío, y también en Chile, por lo que esperamos que se remonte en otros escenarios.
Con esta puesta en escena en el Teatro Biobío, «Dido y Eneas» reafirma su vigencia por su belleza y fuerza, que nos conmueve como profunda experiencia estética y emocional.
«Dido y Eneas», ópera de Henry Purcell. Dirección Escénica: Ignacio Ramírez. Dirección Musical: Alex Panes. Con la Orquesta Ensamble Chromatique.
Dido: Pilar Garrido. Eneas: Gerardo Mondaca. Belinda: Millaray González. Second Woman: Claudia Figueroa. Hechicera: Víctor Muñoz. Bruja 1: Catalina Lassalle. Bruja 2: Diana Ahumada. Mercurio: Salem Quiroz Castillo. Sailor: Alejandro Contreras Escobar
Violín 1: Ramiro Vera. Violín 2: Alejandra Rojas. Viola: Andrés Cofré. Violoncello: Raúl Muñoz. Contrabajo: Leonardo Guzmán. Clavecín y órgano: Jorge Ibáñez. Guitarra barroca: Tomás Varas. Tiorba: Alex Panes
Coro Cámara Lírica Disidente
Sopranos: Francisca Parra Rodríguez, María José Leiva Carrasco, Salem Quiroz Castillo.
Altos:María Elena Pereira, Rodrigo Correa Montecinos, Paulina Molina Encina.
Tenores: Alejandro Contreras Escobar, Juan Pastorini Monilla, César Camacho.
Bajos: Hugo Zapata, Iván Sánchez Herrera, Fernando Soto.

