Por Jose Luis Arredondo A.
Este 2017 tiene color Violeta en Chile, ya los homenajes a la autora de «Maldigo del alto cielo» se iniciaron en diversos puntos del país.
El lunes 6 de marzo la cita es en el Teatro Municipal de Santiago junto al conjunto Inti Illimani, Isabel y Tita Parra, la actriz Tamara Acosta y como invitados Consuelo Schuster, Paz Binimelis y el cantautor Manuel García.
La cita comienza con Inti Illimani y las Parra, más Schuster y Binimelis en escena.
Juntos interpretan una de las obras más reconocidas del compositor Luis Advis (fallecido el año 2004), «Canto para una semilla», estrenada en 1972, especialmente para Inti Illimani, Isabel Parra y la actriz Carmen Bunster.
Básicamente se trata de la musicalización de algunos poemas de Violeta Parra y que figuran en su libro «Décimas».
Esta obra, luego del golpe de Estado de 1973, nunca pudo ser repuesta escénicamente hasta la vuelta de Chile a la democracia.
Es una obra un tanto programática, en la que asistimos a la lectura de estas poesías, a cargo de una narradora, seguida de la interpretación del conjunto musical e Isabel Parra, como quien asiste a un viaje que sin ser biográfico proyecta la personalidad de la compositora y artista plástica a través de episodios que dejan en claro su visión del mundo que la rodeaba así como de sus aspiraciones humanistas.
En la presente versión el conjunto Inti Illimani pone una vez más de manifiesto que es, junto a Los Jaivas y Quilapayún, la mejor agrupación musical chilena vigente en la actualidad.
Su interpretación de la obra de Luis Advis es un notable ejemplo de calidad en sus aspectos instrumentales y colorísticos, de enorme variedad musical y que da cabal cuenta de toda la rica gama de sonidos y contrastes expresivos que tiene la partitura.
La selección de textos que hizo el compositor es variada y da cuenta de una Violeta que tanto puede estar alegre como melancólica, así como irónica , furiosa, enamorada o decepcionada, y esa paleta de sentimientos Inti Illimani la sabe poner en sonidos de manera total.
Se integra de forma perfecta, como pieza fundamental, el canto de Isabel Parra, que ha sabido adecuar su actual tono vocal a las exigencias musicales sin perder expresividad. En esto resulta un buen apoyo su hija Tita Parra, que aborda notas que ya no están al alcance de Isabel.
Las intervenciones, casi de apoyo solamente, de Schuster y Binimelis, están correctas.
La performance de Tamara Acosta como la narradora no es la más afortunada.
Se echan de menos matices, soltura, picardía en donde corresponde, sentido trágico en algún momento y buen conocimiento de la forma que requiere el «decir» de la «Décima» en el ritmo que exige su métrica. Y, muy especialmente, que su intervención no se sintiera como un anexo sino como parte fundamental de toda la pieza.
Finalizada la obra «Canto para…» y luego de un breve intermedio, Inti Illimani vuelve a escena para interpretar algunos de sus temas más conocidos.
Esto permite que Isabel y Tita interpreten un par de temas nuevos (una tonada y una cueca) y el espectáculo se transforma en una cita musical variada y algo desordenada en cuanto a un concepto de puesta en escena.
La intervención del cantautor Manuel García da un tinte de actualidad a la velada pero no resulta a mi parecer plenamente justificada dentro de la propuesta como unidad musical, amén de algunos problemas con la amplificación e iluminación.
Con todo, el público que repleta la sala capitalina participa de manera entusiasta y aplaude fervorosamente a todos los artistas que intervienen.
En resumen, es un necesario y justo homenaje, que recibió una felicitación por carta la presidenta Michelle Bachelet, y que cuenta con la asistencia del director del Municipal, Frederic Chambert, y del ministro de Cultura, Ernesto Ottone.
Un tributo a una de las figuras más importantes de la música latinoamericana, en la sala con más historia en Chile y a cargo de un conjunto de artistas de gran calidad y renombre.
A 50 años de su muerte y 100 de su nacimiento, Violeta Parra, sigue viva en la memoria del pueblo de Chile.
