La soprano Nadine Sierra
Colorida y festiva es la puesta en escena de Emilio Sagi para la ópera «El elixir de amor» en el Teatro Colón. Foto: Prensa Teatro Colón.

Este martes 2 de agosto de 2022 se estrena en el imponente Teatro Colón de Buenos Aires la comedia «El elixir de amor», de G. Donizetti, en la colorida puesta en escena de Emilio Sagi. Encabezan el primer elenco el tenor Javier Camarena y la soprano Nadine Sierra, mientras que en el segundo cast figuran el bajo-barítono Ricardo Seguel y la mezzo María Luisa Merino.

Esta atractiva producción de la célebre ópera de Gaetano Donizetti subirá a escena en el Teatro Colon este martes 2 de agosto, a las 20 horas, con el primer elenco, integrado por el célebre tenor Javier Camarena como Nemorino, la aclamada soprano Nadine Sierra en el rol de Adina, el consagrado bajo-barítono Ambrogio Maestri como Dulcamara, el barítono mexicano Alfredo Daza como Belcore y la mezzo argentina Florencia Machado es Giannetta.

La puesta en escena está a cargo del reconocido director español Emilio Sagi y la dirección musical corresponde al maestro italiano Evelino Pidò, absoluto especialista del repertorio belcantista.

En el segundo elenco, los roles solistas son interpretados por el tenor Santiago Martínez, la soprano Oriana Favaro, el bajo-barítono chileno Ricardo Seguel, el barítono Germán Alcántara y la mezzo chilena María Luisa Merino.

El cantante chileno Ricardo Seguel interpreta al embaucador Dulcamara.

El Colón ofrecerá siete funciones en total, cuatro con el primer elenco con el segundo, hasta el miércoles 10 de agosto de 2022.

La versión para niños, adaptada para la escena por la directora de escena Marina Mora, subirá a escena el sábado 6 y el domingo 7 de agosto, a las 11 de la mañana, como parte del ciclo Colón para Chicos, con dirección musical de César Bustamante y dirección de escena de Emilio Sagi.

La mezzo chilena María Luisa Merino cantará el rol de Giannetta.

190 años de alegría y emoción

El estreno de «El elixir de amor» tuvo lugar en el Teatro della Cannobiana de Milán (el más importante recinto de la capital lombarda después de la Scala) el 12 de mayo de 1832. Fue un encargo del empresario Alessandro Lanari, formulado con máxima prisa para la temporada de Carnaval.

Tal como se lee en el Programa de Mano del Teatro Colón, «Donizetti desarrolló su carrera en una época en la que los teatros competían por estrenar la mayor cantidad de óperas, sometiendo a los compositores a un ritmo vertiginoso de creación de nuevos títulos para saciar la demanda del público. Por esta razón, hacia 1832, el compositor de 34 años contaba con alrededor de cuarenta óperas estrenadas».

De este modo, «El elixir de amor» fue un trabajo realizado a toda marcha, al punto que suele decirse que la ópera completa fue escrita y compuesta en apenas dos semanas. En realidad, el libreto fue escrito en ese lapso por el afamado poeta Felice Romani (autor de los textos de «El turco en Italia», «Anna Bolenna», «Norma» y «La sonámbula», entra muchas otras conocidas óperas) e inspirado directamente en el texto del francés Eugene Scribe para la ópera «Le Philtre», de Auber, estrenada el año anterior.

Luego, Donizetti creó prestamente la bella partitura, que combina a la perfección los momentos jocosos con aquellos más serios, y al mes y medio «El elixir de amor» estaba lista para subir al escenario.

La ópera fue un éxito tan grande que sorprendió al propio Donizetti, consiguió la aclamación de la critica y tuvo 30 representaciones consecutivas en su teatro de estreno.

«El elixir de amor» es mucho más que una ópera bufa. Primero, es una obra fascinante por sus motivos musicales y melodías, que se encadenan unas con otras con asombrosa creatividad y deleite. El arco dramático de su protagonista Nemorino es amplio e instala rápidamente la identificación con el público, y su tono deriva de la risa a la sonrisa y luego a la melancolía. Y, claro, contiene uno de los más hermosos y emocionantes pasajes de todo el repertorio operático, la romanza «Una furtiva lágrima», que el tenor interpreta justo antes del desenlace de la obra.

Argumento de la ópera

Acto I. La bella y rica granjera Adina es la estrella de su pueblo y es continuamente adulada por el campesino Nemorino, que está profundamente enamorado de ella («Quanto é bella»). Mientras Adina se distrae junto a Giannetta y sus amigas en la lectura de historias sentimentales – entre ellas la leyenda de Tristán e Isolda– un destacamento militar se aproxima a la propiedad. A la cabeza de los uniformados viene el pedante Belcore, que corteja a Adina y siente que la tiene conquistada (aria «Come paride vezzoso»).

La joven y sus amigas se ríen de su aire pretencioso, en tanto Nemorino observa la escena. Él se decide entonces a abordar a Adina y le declara sus sentimientos. Ella conoce bien a este admirador y su insistencia la aburre un poco, por lo que intenta disuadirlo bajo el pretexto de su propia frivolidad. En vano («Chiedi all’aura lusinghiera»).

En la plaza del pueblo, todos celebran la llegada de Dulcamara, «doctor» ambulante que promueve sus productos milagrosos, «famosos en todo el universo, y en otros sitios», según él mismo canta (aria «Udite, udite, o rustici»). Nemorino se acerca cuando lo oye hablar del elixir de amor «de la reina Isolda»; esta historia, que escuchó de la voz de Adina lo marcó profundamente. Dulcamara percibe pronto la ingenuidad de este cliente y le vende una botella de vino de Bordeaux diciéndole que se trata de un misterioso elixir de amor, y prometiéndole un gran éxito para el día siguiente. Nemorino, exultante, bebe todo el líquido.

Adina llega al pueblo. La indiferencia de Nemorino (que espera pacientemente que llegue el día siguiente para sentir los efectos del elixir) la sorprende («Caro elisir, sei mio»). Más aún, la repentina confianza del enamorado campesino pica su vanidad. Aparece Belcore y ella flirtea con él de manera evidente, al punto de prometerle que se casará con él. Nemorino se ríe pensando que al otro día Adina caerá en sus brazos debido al poder del elixir.

Pero el destino da un giro contra los deseos de Nemorino, y Adina y Belcore deciden que el matrimonio deben realizarse mañana mismo. Nemorino ya no ríe y le implora a Adina para que espera un día más. Ella no atiende a sus ruegos, y convoca al notario e invita a un banquete. En un final vertiginoso, Nemorino le pide ayuda a Dulcamara pero se encuentra desamparado.

Acte II. En la granja de Adina, las festividades comienzan con música, baile y mucho entusiasmo. Dulcamara y la novia cantan juntos una famosa barcarola («Io son ricco e tu sei bella»). Se anuncia al notario, pero Adina espera que Nemorino se presente, para que su victoria sea completa. Nemorino, por su parte, suplica a Dulcamara que le ayude a encontrar una solución a la urgente situación; el excéntrico doctor le sugiere entonces que vuelva a tomar una dosis de elixir para conseguir un efecto inmediato. Pero Nemorino ya no tiene dinero comprar más del brebaje, y se desespera tanto que decide alistarse en el ejército para cobrar los 20 escudos que le permiten comprar una nueva dosis del elixir.

Nemorino bebe el vino y ve de repente como todas las muchachas del pueblo lo miran con ojos seductores. Queda así convencido de que la nueva dosis del brebaje ha hecho efecto inmediato.

Lo que ha ocurrido es que Giannetta les ha contado a sus amigas que el joven e ingenuo campesino acaba de heredar una gran fortuna de su tío, y él no lo sabe aún. Cuando Adina y Dulcamara lo sorprenden rodeado de muchachas que lo adulan, la orgullosa joven siente una inesperada emoción («Come sen va contento… Quanto amore»). El mismo Dulcamara se sorprende de los poderes de su vino y le dice a Adina que la causa ha sido su «elixir de Isolda». Convencida ahora del amor de Nemorino le profesa, Adina se decide a reconquistarlo.

Alejado, Nemorino comparte sus emociones en la conmovedora y famosa romanza «Una furtiva lágrima». Adina viene dulcemente a buscarlo, primero para anuncirle que ella ha comprado su contrato militar (por lo tanto ya está enrolado) y luego para confesarle su amor («Prendi, per me sei libero»).

La nueva forma se forma y Dulcamara aprovecha la ocasión para elogiar las virtudes de su elixir de amor. Y a excepción del desconcertado Belcore, todos celebran y cantan con alegría el finale «Ei corregge ogni difetto».

Aquí les compartimos una crónica del diario La Nación de Buenos Aires con más detalles sobre esta producción https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/musica/teatro-colon-el-elixir-de-amor-es-bastante-mas-que-una-furtiva-lagrima-nid30072022/

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