Una escena de la obra «Levitas».

Por José Luis Arredondo.

La compañía, que antes impactó con «Painecur» y «Mauro», estremece ahora con una lograda obra sobre los prejuicios, abusos, violencia y verdadera «dictadura de la fe» que se vive al interior de la Iglesia Evangélica Pentecostal. Es un impecable e implacable trabajo tanto de dramaturgia (la primera femenina de su trayectoria) como de puesta en escena y actuaciones.

Durante muchas décadas les hemos visto por calles y plazas, Biblia en ristre, propagando la «palabra de Dios» no solo a quien quiera oírla, sino también a quienes no, ya que actualmente -premunidos de parlantes portátiles a todo volumen- se hace imposible restarse a su enardecida prédica, que nos insta a arrepentirnos de nuestros pecados, so peligro de arder por la eternidad en las llamas del infierno.

Son los portadores del mensaje del Dios iracundo del Antiguo Testamento, ese que no conoce el perdón ni la piedad, que castiga, discrimina y condena a los suplicios del averno a quien no se ciña a sus mandatos al pie de la letra.

En esta obra, la hermana Tabita abre y cierra la iglesia a diario; prácticamente vive en ella y no conoce otra ocupación más que la de ofrecer todo su tiempo y energía al Señor. Asea el lugar, recibe y despide a la concurrencia, se ocupa del comedor, y se da tiempo para tocar la mandolina en el coro, el cual es un lugar de privilegio dentro de la congregación, que comparte con la hija del pastor (que toca el acordeón), y dos «hermanas» más, una a cargo del pandero y la otra de la guitarra.

Esta última ha vuelto tras larga ausencia. Ha sido una ausencia prolongada, justificada por un traumático hecho acontecido dentro del culto, que le abrió los ojos a una realidad oscura, y que ahora, tras un tiempo de reflexión e introspección sobre el verdadero sentido de la religión y su profunda conexión con lo espiritual y humanista, retorna para con su presencia y palabra enfrentar y poner en cuestión lo que sucede en ese lugar de oración y alabanza.

Una obra frontal, directa y energética

«Levitas» estará en cartelera hasta el 19 de junio de 2022.

La principal fortaleza de la dramaturgia es que instala con fuerza y claridad variados aspectos que no solo tienen que ver con temas relacionados a la Iglesia Evangélica, sino que nacen y se expanden hacia la sociedad en su conjunto. Ahí están los roles de género tanto en las familias como al interior de una institución religiosa; el papel de la mujer en el marco de una sociedad estructurada desde lo patriarcal y machista, que puja día a día por romper el cerco de la exclusión y la invisibilidad; la violencia de género, el silencio y el temor ante episodios de abusos cuando tu condición es vulnerable; y el temor que algunas religiones infunden en sus fieles para que no cuestiones ni desobedezcan ordenes que se suponen son de origen divino.

En el plano de la puesta en escena, el enfrentamiento entre los dogmas de fe, las creencias, enseñanzas y preceptos, y la vida que por naturaleza se cuestiona y rebela está resuelta al modo de la dialéctica. Los personajes se encaran y justifican desde sus particulares condicionantes sociales y culturales.

La hermana Tabita defiende a ultranza lo aprendido en el culto. Es una mujer sin vida, caja de resonancia de cuanto diga la Biblia sobre pecadores e infieles, con un fanatismo radicado en el abrigo que la iglesia le otorgó a su desamparo en algún momento. Las otras «hermanas» se permiten dudar, preguntarse, mirar el mundo más allá de la iglesia e intentar vivir la fe pentecostal sin dejar de lado totalmente una existencia levemente más mundana.

El choque entre estas dos formas de enfrentar la religiosidad tensiona y hace avanzar la obra hasta el desenlace, en el que asoma y se exorciza el oscuro episodio que hizo a una de las chicas ausentarse por largo tiempo.

«Levitas» es una obra directa, frontal, enérgica, que no teme poner el dedo en la llaga ni meterse en las patas de los caballos, como se dice habitualmente. Es un teatro de denuncia, de fuerte impronta social, que visibiliza la verdadera dictadura de la fe que impera dentro de muchas congregaciones religiosas, en particular aquí sobre la Iglesia Pentecostal.

Grandes actuaciones que conmueven

Una de las principales virtudes del montaje es el nivel de las actuaciones, que en lo colectivo destaco como la mejor, en cuanto a conjunto, en lo que va de temporada. Cada rol está jugado a fondo, con fuerza, temple, energía y pasión, y traspasan al público un alto nivel de emoción que en varias escenas resulta estremecedor.

Lo anterior es resultado sin duda de una dirección clara y precisa, que maneja muy bien el ritmo y la tensión durante el desarrollo, logrando mantener la atención en el conflicto sin que esta decaiga en ningún momento. Este es un valioso trabajo, en lo artístico y social, que pone en evidencia las aberraciones que se pueden cometer en nombre de Dios, y llama a reflexionar sobre el sentido de la religión vivida como un cúmulo de dogmas asfixiantes y excluyentes, o como una profunda experiencia, espiritual y luminosa, de conexión con lo trascendente.

Dios está en todas partes, salvo al interior de muchas iglesias.

«Levitas», de Lafamiliateatro. Elenco: Carolina Castro Faúndez / Belén Herrera Riquelme / Pamela Lizama Aguilar / Paly Pavez. Dramaturgia: Paly Pavez / Dirección: Eduardo Luna y Alexis Moreno Venegas / Dirección Musical: Alexis Moreno Venegas / Diseño escénico: Karla Rodríguez / Diseño sonoro y música original: Francisco Moreira Herrera / Realización audiovisual: Eva Vera Cuadra / Dirección de arte audiovisual: Javiera Severino / Casting pieza audiovisual: Emilia Pavez / Diseño gráfico: Javiera Severino / Producción: Javiera Severino / Prensa: Claudia Palominos.

Fotos de Marcos Ríos.

Funciones hasta el domingo 19 de junio de 2022 a las 20 horas en Teatro Mori Recoleta (Barrio Bellavista). Entradas en https://www.puntoticket.com/TeatroMori

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