Por José Luis Arredondo.

Bajo el título de “Todo Mozart”, el sexto programa de la Temporada 2022 de conciertos del Teatro Municipal de Santiago es una velada que no colma las expectativas, con una entrega discreta de su popular Réquiem.

“Todo Mozart” suena ambicioso pero de algún modo está ajustado al propósito del programa, que abarca dos aspectos muy desarrollados por el genial músico, la producción lírica y las obras de carácter religioso. No obstante, también pudo titularse «Mozart final», dado que las tres obras que se interpretan fueron compuestas por Mozart en 1791, que fue su último año de vida.

La velada parte con la obertura de la ópera “La clemencia de Tito”, K. 621, que en poco más de ágiles seis minutos nos introduce, con vivaces, enérgicos y marciales acordes, en el Mozart más “italiano”. Sin duda es un buen apronte para entrar en el universo crepuscular mozartiano.

Tras la obertura se hace presente el espíritu religioso al que está dedicada la velada, con el motete “Ave verum corpus”, K.618, un instante musical de serena y mística contemplación en que la música parece flotar y crea una atmósfera de sentido recogimiento.

Y acto seguido, ya que no hay intermedio, entramos de lleno al lacerante “Réquiem”, K.626, obra póstuma de Mozart, que goza de inmensa popularidad en la vasta producción del compositor y que está rodeada de una leyenda que cada día acrecienta su fama.

Lamentablemente la presente entrega queda al debe con la magnitud de la obra, ya que la conducción del estonio Hendrik Vestmann no logra extraer toda su majestuosa riqueza.

La lectura de Vestmann resulta plana, monótona, rutinaria, sin relieves y exenta de ese conmvedor dramatismo que la distingue. Se aprecia una falta de matices y una visión solo a grandes rasgos de todas las capas y posibilidades que contiene esta misa de difuntos. La sensación final que deja es que estamos frente a un Réquiem más de entre los cientos que se pueden encontrar en internet para su escucha.

Solistas elevan el nivel

Punto aparte por lo meritoria resulta la labor del conjunto de solistas, integrado por la soprano Andrea Aguilar, la mezzosoprano María Luisa Merino, el tenor Gonzalo Quinchahual y el bajo Pablo Santa Cruz.

Los cuatro artistas componen un perfecto ensamble de voces que se apoderan del espíritu suplicante y desgarrador de sus partes con un nivel de expresividad que por momentos consigue gatillar la intensa emoción que esta música debe provocar en el público.

Fue, en definitiva, una jornada no muy afortunada que deja un par de interrogantes: Faltaron ensayos para que Orquesta y Coro lograran el alto nivel que tantas veces les hemos visto? Valía la pena traer un director desde Europa para este resultado?

Quedan dos funciones: Jueves 5 de mayo de 2022, a las 19 horas. Sábado 7 mayo, entradas agotadas.

Fotos: Patricio Melo

Entradas desde $ 3.500. Más info www.municipal.cl

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