Por José Luis Arredondo.

La vida del joven Daniel Ballesteros no difiere mucho de tantas otras, similares o parecidas, que pueblan la crónica roja de los noticieros. Los hechos resultan trágicos y desgraciadamente no son poco frecuentes. En noviembre de 2016, Daniel murió en un centro del Sename en la comuna de TilTil, acuchillado a manos de otros internos que quisieron robarle un celular; tenía 17 años y cumplía una condena de tres años por robo con violencia. Es una trágica historia que Carolina Rojas recoge en su libro “Abandonados: Vida y muerte al interior del Sename”.

Con este material, tomado del texto de Rojas, sumado a la obra teatral “La vida que te di”, del célebre dramaturgo italiano Luigi Pirandello (1867-1934), el director Cristián Plana articula uno de los mejores estrenos teatrales de esta temporada virtual.

En este montaje, Plana hace participar, en un potente inicio, enfrenta a Eliana Pérez, la madre real de Daniel (el Dani), que en un diálogo revestido de fuerza emocional, cara a cara con la actriz que la encarnará en escena, Amparo Noguera, esto ya confiere el carácter testimonial que tiene la pieza estrenada en formato online por el Centro Gam.

Transcurrida esa primera escena, Noguera se calza, por unos significativos instantes, una máscara del rostro de Eliana y da comienzo a un intenso monólogo en el que tanto dialoga con el hijo ausente como toma su forma, para instalar en el espectador la historia de este joven y su desgraciado destino. Son tres voces (Dani, Eliana, Amparo) que Plana funde en una, a nivel conceptual-teatral, para configurar la presencia emocional que del joven construye su madre. Eliana de alguna manera fuerza los hechos y “congela” el tiempo al conservar intacta, y tal cual estaba mientras Dani vivía, la habitación del hijo, en un esfuerzo desgarrador por no perderlo.

Plana sitúa en este espacio a Amparo Noguera para dar curso a esta ausencia-presencia, enmarcada en la luminosidad de la habitación de Dani, contrastada por una expresiva, circundante y opresora oscuridad.

En la habitación “del Dani”, su presencia es palpable. Su figura vuelve “encarnada”, para narrar su aciago final. Es un lugar de memoria viva más que de evocación. Ahí se funden recuerdos y sueños, que toman forma en la voz y el cuerpo de la actriz, transformando la historia en una amalgama de sensaciones y emociones, en donde el feroz deseo de una madre devuelve “a la vida” al hijo que la muerte le robó en una institución donde se supone cumplía una pena aflictiva, pero también estaba en vías de rehabilitación.

La puesta “en pantalla” de Cristián Plana está revestida de una lograda y concentrada teatralidad, llena de una tensión permanente, que el gran trabajo de Noguera mantiene siempre al tope, y que consigue su mejor momento cuando se desdobla en Dani, y al ritmo de una conocida cumbia villera, despliega una demencial danza de la muerte, en la cual la tragedia del hijo se hace visible en el cuerpo de su madre.

“La vida que te di” es una lograda pieza de no-ficción, el relato de un indisoluble nexo madre-hijo que la muerte no logra romper, y la re-presentación de un trágico desenlace que en la actuación de Noguera adquiere una notable fuerza expresiva.

Es una obra que aunque nos es entregada en un soporte digital, se ve absolutamente preparada para subir a la escena presencial. Una historia de dolor, muerte y redención, que Plana amasa con aguda y asertiva teatralidad, y que Noguera hace desplegar con poderosa expresividad, ofreciendo una de las mejores actuaciones de la temporada, y sin duda una de las mejores de su carrera.

La vida que te di”, textos de Luigi Pirandello y Carolina Rojas. Puesta en escena: Cristián Plana. Actuación: Amparo Noguera. Sonido: Damián Noguera. Vestuario: Sofía Núñez. Registro Audiovisual: Tomás Plana. Realización: Gastón Espinoza.

Del 26 de marzo al 3 de abril en la Sala Zoom del Gam. Viernes y sábado 21 horas. $ 5.000.-

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