Por José Luis Arredondo.

La primera escena pone de inmediato en tensión al espectador. Bajo una fuerte lluvia, en medio de la noche invernal, un misterioso hombre arrastra a otro mientras lo mantiene encandenado y lo golpea para que confiese un secreto. Luego, lo que iba a ser un rutinario traslado de prisioneros durante una gélida noche, se transforma en una escalofriante pesadilla cuando un solitario asaltante (el veterano actor vasco Karra Elejalde) ataca el furgón blindado que lleva a los reos, con un único y perentorio pedido: Que le entreguen al convicto llamado Nano (Patrick Criado), o todos morirán.

El atacante no revela de buenas a primeras el motivo de su pedido, pero claramente su objetivo tiene que ver con ajustar una cuenta pendiente. Cuando Nano se entera de que la vida de todo el grupo depende de que él sea entregado, entra en pánico y logra, tras una medida desesperada, encerrarse por completo junto a todo el grupo y al gendarme encargado (Javier Gutiérrez), sin posibilidad de que nadie logre entrar ni salir del vehículo blindado.

Afuera la noche es cada vez más fría y una espesa niebla envuelve todo el paisaje; adentro, con la calefacción cortada, el grupo empieza a vivir tensas y angustiosas horas de encierro e incertidumbre, y el captor pone en marcha el vehículo con incierto destino hasta que no se cumpla su petición. La muerte pisa los talones de todos mientras se aproxima un insospechado desenlace del que difícilmente los protagonistas saldrán ilesos.

“Bajo cero”, primer largometraje de Lluís Quílez, es un muy buen thriller sicológico con un claro barniz social, basado en un hecho real (el cierre de la Cárcel Modelo de Barcelona en 2017) y que se apoya en un guión que nunca afloja la creciente tensión y misterio por el destino de los personajes.

La historia logra instalar un dilema ético y de justicia, lo que hace del filme bastante más que una pura película de acción. Nano cometió en algún momento un “ilícito” de brutales características y consecuencias, y el misterioso asaltante quiere enfrentarse directamente con el, ya que está cansado de ver como el joven entra y sale de prisión cada cierto tiempo, hasta volverse un ejemplo vivo y palpable de lo que aquí muchas y muchos llamamos la “puerta giratoria” del sistema judicial.

Otro mérito del guión, escrito por el propio Quílez y Fernando Navarro, es la atención puesta en la construcción sicológica de los personajes. Todos están tratados con cuidado, tanto como grupo y como individualidades, lejos de los estereotipos y dotados cada cual de una historia sólida tras su perfil. Este elemento, más un excelente manejo de la progresión dramática, el nivel de creciente tensión e interesantes giros que aportan al nivel de misterio y crispación de la historia, acentuada por una excelente fotografía y banda sonora, hacen de «Bajo cero» un muy buen ejercicio de cine con una buena dosis de crítica social, que sin llegar a ser una cinta “coral”, ofrece un buen y potente abanico de personalidades.

Esta película, que a una semana de su estreno ya es la número 1 de Netflix en España y en otro países, se eleva por sobre la media del género y aporta una aguda mirada al interior de un aspecto de la vida de los gendarmes y la de los reos, catalizado en un encuentro forzado que los pone a ambos en el mismo dilema de supervivencia. Por otro lado, la cinta plantea al espectador el desafío de debatir sobre un tema de implicancias éticas, morales, sociales y hasta políticas, sin perder el eje de ser, antes que nada, un filme de acción.

“Bajo Cero”, de Lluís Quílez. Guión: Lluís Quílez y Fernando Navarro. Música: Zacarías M. de la Riva. Fotografía: Isaac Vila. Intérpretes principales: Javier Gutiérrez, Isak Férriz, Luis Callejos, Patrick Criado y Karra Elejalde. Duración: 106 minutos. País: España. Año 2021. Disponible en Netflix desde el 29 de enero.

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