Por José Luis Arredondo.

La vida de Hermógenes Saldivar ha sido siempre extremadamente dura. Analfabeto y con una discapacidad física, está curtido en los trabajos más sacrificados. Como peón en su natal Santiago del Estero ha conocido el rigor de una existencia que lo ha sometido a extenuantes jornadas laborales y un futuro sin posibilidades de surgir. Por eso junto a su pareja, Gladys, viaja a Buenos Aires en busca de mejores horizontes.

Ahí se encuentra con el sr. Latuada, inescrupuloso dueño de unas carnicerías, que lo instala frente a un local con la promesa de ayudarlo a surgir si trabaja duro y a conciencia. Hermógenes siente que por fin la promesa de un futuro mejor está a la mano, una impresión errada, ya que a poco andar Latuada resulta ser el peor patrón que se pueda esperar. Un ser violento y abusador, que aprovechando la necesidad de Hermógenes, lo trata más como un esclavo que como un empleado, forzándolo a tomar parte de oscuros manejos en el negocio de la carne. El joven se sabe imposibilitado de conseguir un mejor empleo y acepta el abuso y las humillaciones a las que lo somete su patrón. Hasta que de tanto ir por agua, el cántaro llega a un límite.

“El Patrón” (2015), de Sebastián Schindel, es otra gran muestra de cine argentino disponible en Netflix. Una cinta cruda, que maneja con tensión distintos niveles de violencia física y sicológica, y desde la íntima perspectiva del conflicto por el que atraviesa el protagonista, se sumerge en una problemática social latente en toda sociedad subdesarrollada: el maltrato, el abuso y la explotación laboral a la que está sometido el pueblo que por falta de educación y oportunidades no puede salir de su vulnerabilidad.

Schindel maneja el relato, basado en una historia real, como si fuera docuficción. El retrato de la vida cotidiana en un barrio de clase trabajadora en Buenos Aires, es brutalmente asertivo, dando la sensación por momentos que estamos frente a un documental. La historia sirve al director para poner sobre la mesa el acoso laboral, las injusticias, la tortura sicológica y las malas condiciones de vida de una clase trabajadora puesta al límite de su capacidad de tolerancia. A la vez, filtra aspectos oscuros de una sociedad entregada al arbitrio del que detenta algún tipo de poder: avaricia, corrupción, indolencia y una no menor cuota de barbarie.

La estructura de la cinta se maneja en dos planos, en uno vemos el periplo judicial al que está sometido Hermógenes tras cometer un grave delito, y en otro los “motivos” que lo llevaron a cometer ese delito. Estos dos planos se potencian mutuamente, y nos dan la perspectiva total del conflicto, apuntando a que las presiones a las que se vio sometido el protagonista, lo impulsaron a cometer el acto por el que ahora debe responder ante la justicia.

Aspecto notable de la cinta es la contención dramática que logra Schindel para narrar hechos brutales y escabrosos sin caer un segundo en el morbo, el melodrama o el efectismo truculento, algo que ya le apreciamos y valoramos en “Crímenes de Familia”, otra cinta de su autoría disponible en esta plataforma de streaming.

Una película de inspiración profundamente humanista, que instala una mirada social y política desde el íntimo compromiso con los personajes, sus conflictos y motivaciones. Filme sostenido a la vez por un notable nivel actoral, imbuido, en su conjunto, a fondo en una entrega llena de verdad y convicción.

“El Patrón” (2015), de Sebastián Schindel. Una historia de Elias Neuman, basada en hechos reales. Guión de Sebastián Schindel, Nicolás Batlle y Javier Olivera. Fotografía de Marcelo Loccarino. Música de Lucas Kohan. Una coproducción Argentino-Venezolana.

Elenco: Joaquín Furriel, Luis Ziembrowsky, Guillermo Pfening, Mónica Lairana, Germán Silva y Victoria Raposo.

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