Por José Luis Arredondo.

Frente a la región de Atacama (Norte de Chile), en el Océano Pacífico, se encuentra la llamada Fosa de Atacama, una depresión marina que en su punto de máxima profundidad llega a tener 8.848 metros, lo que la convierte, junto a la Fosa de Las Marianas, en el otro sitio del planeta de máxima hondura. Lugar que por sus características y dificultades de llegar al fondo, esconde un sinfín de misterios que han concitado la atención del mundo científico desde que se supo de su existencia.

Un territorio marino desconocido en su mayor medida, que guarda secretos sobre su ecosistema dignos de la más alucinante imaginación, y que los investigadores se empeñan en desentrañar buscando respuesta a muchas preguntas sobre las distintas formas de vida que alberga nuestro planeta.

Con el propósito de explorar esta abismal fosa marina en mar chileno, el año 2018 un selecto grupo de científicos chilenos y extranjeros, hombres y mujeres, se embarcaron a bordo del buque AGS 61 de la Armada, rumbo a la Fosa de Atacama para explorar, con instrumentos técnicos de última generación, sus profundidades, el objetivo: recabar la mayor cantidad posible de información, para obtener una visión más completa y comprobada del ecosistema que alberga.

El detallado seguimiento a esta inédita exploración quedó registrado en un excelente documental dirigido por Julian Rosenblatt, que desde el pasado mes de junio se puede ver en la plataforma ondamedia.cl

Es un valioso documento audiovisual, que acompaña el día a día de esta misión desde las reuniones previas, en la Universidad de Concepción, en donde el equipo del departamento de oceanografía de esa casa de estudios, junto a miembros del instituto milenio de oceanografía (IMO), planifican paso a paso la misión, hasta que esta concluye.

La cámara de Rosenblatt entra en cada rincón del barco, dando cuenta de la febril actividad que ahí se lleva a cabo; muestra el instrumental que los científicos han seleccionado y su uso, a la vez que permite al equipo humano narrar en forma directa y comprensible para todo el mundo, detalles de qué se pretende obtener de esta misión. Al mismo tiempo, nos acerca a la tripulación y registra la emoción que se vive cada vez que una prueba resulta exitosa.

“Atacamex” sorprende gratamente por la calidad del registro, nos hace recordar icónicos documentales y programas de divulgación científica, como el afamado “El mundo de Jacques Cousteau”, que varias generaciones pudimos disfrutar en nuestra televisión abierta hace décadas.

Se hecha en falta eso si el apreciar los resultados de las muestras y las imágenes obtenidas por la sonda “Lander”, que exploró las profundidades de la fosa, sin duda hay ahí material suficiente para otro documental que de cuenta de los hallazgos y las conclusiones sacadas a partir de ellos. Lo que en todo caso no resta un ápice al aporte que significa “Atacamex” a la difusión de la actividad científica en nuestro país.

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