El estreno se realizará el martes 27 de octubre, Día Mundial del Patrimonio Audiovisual. La versión que presentará la Cineteca Nacional de Chile corresponde a la cuarta restauración que se ha realizado de este clásico de Pedro Sienna filmado en 1925, y a la número 25 que se realiza en los laboratorios de esta institución.

Cada 27 de octubre se conmemora el Día Mundial del Patrimonio Audiovisual, fecha establecida en 2005 por la Unesco con el fin de destacar la importancia de la salvaguarda y preservación del patrimonio fílmico y como una forma de sensibilizar al público sobre la necesidad del rescate y reconocimiento de este tipo de obras.

En el marco de este día, la Cineteca Nacional de Chile estrenará una nueva restauración de «El húsar de la muerte» (1925), filme clásico del período mudo dirigido y protagonizado por Pedro Sienna, quien encarna al héroe Manuel Rodríguez. 

Este trabajo es el cuarto realizado en Chile en pos de la preservación de esta película, y está presentado a 95 años de su estreno con una inédita versión que cuenta con el acompañamiento musical de la banda de la compañía teatral La Patogallina.

El lanzamiento de esta nueva restauración estará acompañado de un panel de conversación que abordará la importancia patrimonial de la película desde distintos frentes, y que contará con la participación de Mónica Villarroel, directora de la Cineteca Nacional; Martín Erazo, director artístico de La Patogallina; y Soledad Reyes, historiadora y académica. El panel será transmitido vía facebook live el martes 27 de octubre a las 19 horas, y la película será puesta a disposición de todo público a partir de ese mismo horario en la Cineteca Nacional Online http://www.ccplm.cl

Restauraciones previas de este filme

El húsar de la muerte ha tenido tres procesos previos. La primera intervención fue en el año 1941, cuando el cineasta (y contemporáneo a Pedro Sienna) Gregorio Pardo, sonorizó la copia de la película para volver a ponerla en circulación, suprimiendo los intertítulos y poniendo subtítulos sobre la imagen, con música clásica como acompañamiento. La segunda, cuando esta copia fue encontrada en 1958 y restaurada por Sergio Bravo en el Centro de Cine Experimental de la Universidad de Chile para posteriormente, y con asesoría del propio Sienna, volver a exhibirse en 1962. Esta versión fue musicalizada luego por Sergio Ortega y actualmente pertenece al archivo de la Cineteca de la Universidad de Chile. Por su parte, Sergio Bravo, ya independizado de la Universidad, realizó copias de seguridad y un inter negativo, que dejó como resguardo en Francia en 1989. 

Finalmente, en 1996, y a propósito de la conmemoración del centenario del cine, el Ministerio de Educación, a través de la División de Cultura, realizó una nueva restauración usando como base el rescate de 1962, esta vez con música original compuesta por Horacio Salinas. El proceso fue liderado por Ignacio Aliaga y contó con la participación de los profesionales Daniel Sandoval y Carmen Brito. El 13 de julio de 1998, y mediante el Decreto de Educación 742, la película fue declarada Monumento Histórico Nacional, estableciendo que la División de Cultura “es el organismo encargado de la conservación de la película”. Esta copia está actualmente resguardada por la Cineteca Nacional de Chile, luego de que el mencionado Ministerio traspasara su acervo fílmico a la Fundación Centro Cultural Palacio de La Moneda en 2006, año de la creación de la Cineteca Nacional de Chile del Centro Cultural La Moneda.

Nueva versión Cineteca Nacional: restauración 2020

En la película, el personaje del Huacho Pelao (Guillermo Barrientos) representa al joven espíritu republicano que nace en Chile.

La versión que presentará esta vez la Cineteca Nacional corresponde a una restauración digital realizada en sus laboratorios durante el primer semestre de 2020, a partir de la copia fílmica de 35mm depositada en la Cineteca por el Ministerio de Educación. El proceso consideró la inspección física, limpieza, remoción de cinta adhesiva, reparación de empalmes, perforaciones forzadas y despuntes, y el posterior escaneo de cada rollo de la película en 4K (4096×3112 pixeles), para finalizar en archivos de video de alta calidad que fueron restaurados digitalmente.

El trabajo de restauración, realizado con el software Diamant, fue realizado en cuatro pasos: eliminación de parpadeo, estabilizado, eliminación de suciedad y el laborioso eliminación de rayas. Posteriormente, en una revisión cuadro a cuadro se eliminaron basuras, puntos o rayas que no fueron detectadas en el proceso anterior, y se removieron también manchas de hongos, marcas de empalmes, roturas de la película y cualquier otro defecto.

Luego de este cuidadoso proceso, el resultado fue exportado para la corrección de color y etalonaje digital en el programa Davinci, con el que nivelaron y resaltaron las tonalidades de la película, siempre con el objetivo de acercarse lo más posible al filme original.

Finalmente, se realizó la sincronización de imagen y sonido, con la banda sonora creada por la banda La Patogallina y que realizó especialmente a partir de la música que la misma compañía interpreta durante el montaje de la obra teatral homónima.

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