por Vicente González

Este debut como directora de largometrajes para Radha Blank trajo consigo el premio del jurado a la mejor dirección de drama en el Festival de Cine de Sundance del presente año. Pero Radha no solo dirige esta película basada en sus experiencias personales, sino que además es la guionista, la productora y la propia protagonista.

En «Rapera a los 40» (The Forty-Year-Old Version, 2020), Rhada Blank interpreta a una dramaturga neoyorquina cuya carrera como tal se encuentra en el olvido, y que está a pasos de entrar en su cuarta década con una vida muy vacía, que intenta llenar como profesora de un grupo de adolescentes. Al atravesar esta crisis de identidad, crea un alter ego llamado RadhaMUSprime con el cual intenta entrar en el mundo del rap.

Inicialmente el personaje de Radha se expone de manera estancada. Está sola, su vida sexual es nula, se encuentra disconforme con su estado físico y su carrera se ve ofuscada y entorpecida por sus pares, quienes no la consideran ni valoran. Debido a esta situación, esta escritora que alguna vez fue exitosa tiene que afrontar el duro y lento golpe del fracaso. La profunda inseguridad que la invade sirve para potenciar el elemento de comedia, algo parecido a lo que hacían los personajes de Earn y Alfred Miles (Paper Boi) en la fenomenal serie «Atlanta».

Constantemente la cinta provoca al espectador más esnob al prometer y rozar temas como el racismo y la desigualdad social; sin embargo y para sorpresa de muchos, la película no cede ante las presiones, se ríe de ese mismo elemento y se centra en lo que es: Una historia personal antes que social. 

Para Radha, el rap no es solo una puerta de escape, sino un método de reencarnación y, más importante aún, una manera de conectarse con la esencia de su madre recientemente muerta, quien a pesar de haber tenido un pasado aún más artístico y de no lograr el éxito masivo, siempre se mantuvo con la cabeza en alto, a diferencia de su hija.

De igual manera se desenvuelve el personaje de “D“ (Oswin Benjamin), quien no solo la alienta a aceptarse en reiteradas escenas, sino que, al empatizar con ella por su difunta madre, comienza con Radha un amor que puede verse de tipo carnal o recíproco en un principio, pero que logra desviarse al plano superior del compañerismo, potenciado en parte en la escena final con la sutil transformación del blanco y negro al color.

Los personajes secundarios son otro punto relevante y extremadamente acertado ya que donde más brilla la película es en los momentos que estas personalidades entran a darle dinamismo, al contrastar con la protagonista, quien curiosamente no siempre logra conectar con el público y fatiga al espectador medida que el argumento avanza.

El grupo de estudiantes al que Radha enseña posee personalidades diversas las que contraponen su energía y carisma con la apagada chispa de su maestra. Otro ejemplo es el de Archie (Peter Kim) el representante y mejor amigo de Radha, que con su evidente aplomo y al conocerla desde casi toda la vida, consigue apoyarla y encausarla, aunque eso signifique someter su dignidad antes los peces gordos de Broadway.

El título en español con el que se promociona esta película, «Rapera a los 40», no le hace justicia, ya que crea una expectativa que no va a cumplir al dar la sensación obvia de ligar el título con la mezcla musical. El metraje diluye esa primera impresión con planos sostenidos, un ritmo pausado y canciones que, si bien potencian la emoción pertinente, se alejan cada vez más de la escena hip-hop. Por ello es que el título original de la cinta, «The 40-Year-Old Version», sí termina por englobar el alma de la misma, ya que reconoce el paso del tiempo y los cambios que este trae, por muy bruscos e impactantes que sean. 

Es un mensaje de aceptación y crecimiento que, si bien se demora en desarrollar durante la trama, es necesario entregar no solo a una edad temprana sino que también es esencial hacerlo a una edad adulta, en el instante que los cimientos de la cotidianidad y la rutina ya están asentados y el cuerpo no hace más que recibir las palmadas del tiempo.

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