Por José Luis Arredondo.

A sus noventa años y un poco más, la mente de Lupe aún funciona a la perfección, pero el cuerpo ya no acompaña. Su lucidez la hace darse cuenta de que la fatiga de material llegó a su límite, y, como dice Gabriela Mistral en los «Sonetos de la muerte», “el alma dirá al cuerpo que no quiere seguir arrastrando su masa por la rosada vía”.

Es en esta situación que escribe una sentida carta a su hija, en la que expresa, con firmeza y meditada convicción, que desea morir.

“Aliento” es un monólogo de Elisa Zulueta protagonizado por Delfina Guzmán, quien en el rol de Lupe propone la última expresión de voluntad de un ser humano que siente que llegó a su fin. No estamos frente a una introspección existencial, en su sentido más denso o filosófico, sino ante la síntesis que hace una madre a su hija sobre los momentos relevantes de su existencia: juventud, crianza, madurez, hábitos, educación, costumbres, amor, sexo, infidelidad y vejez, todo en un tono no exento de humor, ironía, sarcasmo, y por cierto mucha emoción y compromiso sentimental.

En esta obra, estrenada ahora en formato virtual, el guión y dirección de Álvaro Viguera privilegia los primeros planos permanentes de Lupe, con lo cual el personaje nos entra por su piel y sus miradas, unos ojos perdidos muchas veces, y una piel manchada y arrugada.

El breve repaso de Lupe a su vida resulta en muchos aspectos una lección; habla de una mujer que rompió un cerco pequeñoburgués y dio intensidad a su vida, expandió los límites que su ascendencia familiar imponía e instaló una buena cuota de libertad y autodeterminación en sus actos.

Lupe se siente presa y ahogada, no puede hacer todo lo que aún quisiera, y su día a día es una sofocante rutina marcada por la omnipresencia de un antiguo reloj de péndulo que marca el paso del tiempo con pesadez y solemnidad, y siente que la muerte, la disolución extrema, será la salida de la cárcel en la que se convirtió su cuerpo.

Delfina Guzmán es sin duda un referente ineludible del teatro chileno a estas alturas, ha desarrollado una de las más largas y activas carreras que tenga una actriz en nuestro medio, y su figura nos acompaña, a muchas y muchos, desde siempre. También a lo largo de su carrera ha dado un sinfín de entrevistas, por lo que su vida profesional y privada no nos resultan ajenas.

Este hecho es importante, ya que claramente, como espectadores, percibimos que hay mucho de Delfina en Lupe, y mucho de Lupe en Delfina. En rigor no es un monólogo biográfico, pero claramente las pieles de ambas (actriz y personaje) guardan gran similitud. En este sentido Lupe es una “encarnación”, químicamente pura, potenciada por el hecho de que la vida pasada y presente de Delfina, es un rico material, una veta, sobre la que Zulueta trabajó el texto .

“Aliento” es un sentido monólogo sobre la decrepitud y la vejez, que desde la confesión de una madre anciana y su introspección, nos lleva a pensar en nuestra propia futura vejez o a sentirnos descarnadamente reflejados en Lupe, si ya compartimos su tiempo en este mundo.

También, y por extensión, la obra nos evoca la situación de muchas y muchos ancianos, que viven en soledad y desean morir pronto como una forma de alivio y descanso, tanto para ellos como, muchas veces, para su entorno. «Aliento» es una obra para reflexionar y emocionarse frente a una vida que pide Ya No Más.

“Aliento”, de Elisa Zulueta, en el Centro GAM (virtual). Guión y dirección de Álvaro Viguera. Cámara y foto: Rodrigo Lisboa. Edición y color: Camilo Campi. Música: Camilo Salinas. Coproducción: La Santa /Gam. Viernes, sábado y domingo hasta el 8 de noviembre.

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