Por José Luis Arredondo.

“Si alguna vez existió el amor bajo estos cielos, se extravió en regiones del hombre donde todo significa otra cosa. Se hundió como nave despedazada contra las rocas, porque en nuestros palacios, naufragar era su único destino”.

Tendido en el suelo está un hombre relativamente joven. Vestido de polerón negro se interroga ante lo que describe como una gran puerta, la que no vemos, ya que la imagen lo sitúa al interior de un moderno departamento.

El personaje habla en un tono que transita entre lo épico y lo poético. Se trata nada más y nada menos que de Ricardo III. Al parecer la última batalla quedó atrás y ahora repasa su vida y las acciones que emprendió durante la misma. Y un detalle no menor: Quizás ya no está vivo. Ricardo habita este espacio pero parece no formar parte de éste, como si mientras dormía lo hubieran “lanzado” desde algún lugar a ese sitio.

Sin nadie a su alrededor, enfrentado a sí mismo, sin interlocutores presentes, el texto del protagonista adquiere un tinte de delirio. Es una introspección que medita sobre el poder ejercido de forma abusiva y mediante acciones criminales, como una forma de aferrarse y permanecer en él.

“Ricardo III. El príncipe contrahecho”, una de las últimas obras del Premio Nacional de Artes Escénicas, Juan Radrigán, es un monólogo que ofrece una relectura-reinterpretación de la tragedia shakespereana. En esta oportunidad está adaptada al soporte Zoom.

Este unipersonal está a cargo de Cristián Carvajal bajo la dirección de Rodrigo Pérez, quien modifica su ubicación física, para pasar de un espacio escénico originalmente vacío a una “casa habitación”.

La imagen en blanco y negro reafirma la sensación de irrealidad y los casi permanentes primeros planos concitan la atención más en el texto que en el espacio físico, que se presta de marco pero no tiene una interacción directa con el hablante.

Hay un solvente desempeño actoral de Carvajal, aunque en este paso del escenario al Zoom la obra perdió la riqueza visual que el diseño general confería a la versión teatral.

Con todo, el vuelo poético y dramático del texto permanece. Y la lectura que hace Radrigán del atormentado personaje shakespeano y sus circunstancias no pierde fuerza ni hondura.

“Ricardo III: el príncipe contrahecho” de la Compañía Teatro La Provincia. Última función: Viernes 28 de agosto a las 20:00 horas. Entradas: $3.000 en ticketplus.cl

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