Por José Luis Arredondo.

José Vergara fue detenido por carabineros en su casa de la localidad de Alto Hospicio en septiembre del 2015, luego de que sus familiares solicitaran ayuda para contenerle una crisis provocada por la esquizofrenia que padecía el joven de 21 años. Tras la detención, Vergara aún se encuentra desaparecido. Las contradicciones en la declaración de los uniformados involucrados, arroja un hecho estremecedor, Jose fue abandonado a su suerte en el desierto. Su caso es el tercero que se puede catalogar de detenido desaparecido desde el retorno a la democracia, junto al de José Huenante en Puerto Montt, y Hugo Arispe en Arica.

Una trágica historia de precariedad social, abandono e injusticia, que lleva a escena La Compañía Limitada, en una puesta en escena de fuerte impronta onírica y poética, con un claro acento en elementos de lo fantástico.

En un espacio envuelto en una sugerente penumbra, el espíritu del joven deambula como en un limbo dantesco, es la representación poética de un desierto que se torna espectral y simbólico, y en el que dialoga febrilmente, en medio de la desolación, con una de las víctimas del sicópata de Alto Hospicio, una niña que toma la forma y el cuerpo del cerro Huantajaya, y que también formó parte de esa población al que el estado chileno no presta atención ni asistencia oportuna.

Articulan la historia, junto a José y el cerro, su madre, su hermana, su tía, y un peculiar abogado, como un coro que enmarca y potencia el discurso del protagonista, aportando los datos que, en fragmentos sin resolución de tiempo lineal, instalan el historial familiar, médico y social del protagonista.

José Desierto es una de esas historias de carencia, injusticia, precariedad y abandono que no le son ajenas al teatro chileno, pero que hoy, en medio de las movilizaciones sociales y las protestas que remecen nuestro país, se potencia y agudiza.

El elenco responde con solvencia y hace fluir con claridad conceptual y fuerte emoción la pieza. Es un trabajo grupal hecho con claro compromiso y calidad. Que viene a reafirmar la necesidad urgente de profundos cambios en una sociedad regida por un sistema hondamente discriminador e injusto.

Elenco: April Gregory, Bosco Cayo, Verónica Medel, Ignacia Agüero y Jaime Leiva. Escenografía de Laurene Lemaitre. Diseño sonoro de Santiago Farah.

Hasta el 24 de noviembre en la Sala Patricio Bunster, en Matucana 100.

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