“(Manuela) Infante concibe las obras como una forma de pensar, un camino hacia una filosofía irresponsable que pone a prueba el discurso intelectual en el escenario, haciéndolo sensible — en el sentido kantiano de aprehensible, legible. Una mezcla de ideas complejas exploradas a través de los cuerpos, el ritmo y la narración que a menudo resultan composiciones escénicas atractivas que pueden abordar preguntas filosóficas sin didacticismo o respuestas preconcebidas, invitando a la audiencia a un viaje de pensamiento performativo”, así describió el American Theatre el trabajo de Manuela Infante, la creadora chilena que vive su año más importante a nivel internacional.

Durante los últimos meses, la destacada directora y dramaturga ha girado por Bélgica, Estados Unidos, España y Alemania, recibiendo en este último país el Premio del Stuckemarkt de Theater Treffen de Berlín. Un 2019 potente que se corona con su participación en La Bienal de Teatro de Venecia, donde por primera vez una chilena será parte de la programación y liderará, en esta edición, la oferta Latinoamericana, con dos de sus piezas: Estado Vegetal (30 de julio) y Realismo (1 de agosto), último montaje estrenado con su desaparecida compañía Teatro de Chile.

La participación de Infante se enmarca en el foco sobre la dramaturgia que el director de este espacio, Antonio Latella, ha subrayado para esta versión. A través de una extensa y diversa cartelera, el italiano buscará abarcar las diferentes formas y roles que cumplen los autores al llevar sus textos a escena.

Tras su paso por Italia, la artista también se presentará en Uruguay y Perú para luego comenzar a montar una nueva obra comisionada por el Theater Works de Singapur, a estrenarse en noviembre de este año. Sobre mujeres y voces tratará el montaje que contará con la participación de actrices chilenas y singapurenses.





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