Por José Luis Arredondo.

Hace 20 años despareció el esposo de Greta, una antropóloga hoy ya retirada en su casa junto al mar, él era un marino muy aficionado a estudiar los cetáceos, una afición con trazas de fanatismo ya que llegó a bautizar a sus hijas con denominaciones relacionas a estas especies, así, la tormentosa noche de la acción llegan a ver a su madre Azul y Yubarta, ambas biólogas marinas, de carácter muy distinto, las que son recibidas por su hermana menor, Delfina, quien a sus treinta y tantos años aún vive con su madre. Juntarse en la fecha de la desaparición del jefe de hogar es un rito, una forma de recordar y conmemorar la ausencia, ausencia que es vivida de diferente forma por cada una de estas mujeres, aunque el no saber a ciencia cierta qué le ocurrió exactamente y dónde está este padre y esposo, las une y tensiona a la vez.

Afuera llueve y truena sobre un mar agitado y tormentoso, adentro las disputas y diferencias de este grupo familiar exclusivamente femenino se agudizan cuando constatan que a escasos metros de la casa, en la playa que es casi el patio delantero, varó una ballena. Este hecho viene a detonar en ellas, tensiones y problemas no resueltos que los años han agudizado, un hecho de la naturaleza que se inserta a fondo en el grupo, gatillando y catalizando lo que se ha silenciado durante las dos décadas de ausencia de la figura paterna, y que confluyen en la madre como la que más tiene que decir respecto de esta desaparición.

«Greta» da cuenta de esta tormentosa velada, una noche de truenos, viento y lluvia en la que el varamiento de la ballena en la playa se articula como el hecho dramático que provoca en el grupo familiar un enfrentar (se), cada cual a sí misma y a las demás; enfrentamiento que la angustia por lograr salvar al animal de una muerte segura, hacen que las tensiones se agudicen y las palabras se transformen en afiladas armas de ataque o defensa. Hay muchas cosas que se han ocultado y callado en estos veinte años, secretos, dudas, recelos, angustias, que ahora, enfrentadas al trance de salvar a la ballena, salen a la superficie como un cetáceo que de las profundidades frías y oscuras, sale a respirar a la superficie, lo que no deja de ser un riesgo mayor también.

La obra logra concatenar muy bien el universo animal con el humano, logrando que el varamiento de la ballena sea más que un hecho anecdótico que sirve para sacar a la luz el conflicto, sin duda que este hecho es el catalizador, pero a la vez pasa a ser un elemento profundamente ligado a las protagonistas. En este sentido, la pieza une muy bien aspectos netamente científicos (especificamente biológico-marinos), a consideraciones de honda raigambre y significación humana. Aspecto potenciado en la dramaturgia bajo el hecho de que, en diversos niveles, todas las integrantes del grupo familiar están ligadas al mar y a lo que este significa desde tiempos remotos para la especie humana.

«Greta» es un tenso y emotivo repaso y una sacada de cuenta de cuatro mujeres que, siendo madre e hijas, es poco lo que en profundidad se conocen. Mientras intentan infructuosamente que una institución pertinente se haga cargo de salvar la vida del cetáceo, asoman consideraciones que van desde cuentas pendientes en asuntos de amor filial a temas de condición o comportamiento de orden sexual, sus vidas han estado más bien separadas y esta noche será el momento de saldar asuntos pendientes en el intento de salvar la vida de la ballena como la propia en cuanto familia.

El dispositivo escénico permite que tanto el mundo de las hermanas y la madre como el de la ballena y su deambular por las profundidades oceánicas estén omnipresentes. En el escenario lo que sería el living comedor de la casa y al fondo una panorámica en la que aparecen imágenes de un cetáceo en su hábitat. Así se refuerza esta íntima unión de ambos universos y se liga la problemática del animal varado con el conflicto de las mujeres. Buen apoyo brinda una banda sonora que grafica tanto la tormentosa noche como los sonidos emitidos por las ballenas (su canto), en diversas escenas.

Un muy buen nivel actoral, en el que destaco especialmente la labor de Coca Guazzini y Carmina Riego, y una acertada dirección, que potencia la agudeza del conflicto y el creciente nivel de tensión y crispación que viven sus protagonistas a medida que avanza la noche y salen a la luz algunas verdades mientras se intenta salvar al animal varado.

«Greta» instala un interesante punto de vista al situar un conflicto recurrente en el teatro contemporáneo, como lo son las relaciones familiares fracturadas, bajo una óptica netamente femenina en una perspectiva infrecuente, cual es la de vincular problemáticas humanistas con aspectos científicos, potenciando en esta unión una visión más completa y compleja de la condición humana y de nuestra existencia como especie integrante de un ecosistema del que somos solo una parte del todo.

Idea original: Ximena Carrera y Javier Ibacache. Dramaturgia: Ximena Carrera. Dirección: Constanza Brieba y Jorge Díaz Wilkinson. Música: Miguel Miranda. Diseño de iluminación y escenografía: Francisco Herrera. Diseño de vestuario: Elizabeth Pérez. Realización audiovisual: Oscar Llauquen.

Elenco: Coca Guazzini (Greta); Kathy Salosny (Azul); Carmina Riego (Yubarta); Daniela Lhorente (Delfina).

Teatro Mori Recoleta (Bellavista con Purísima. Metro Baquedano). Jueves a sábado a las 20:30 hrs y Domingo a las 20 hrs. Desde el 20 de junio. Entradas en http://www.centromori.cl

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