por María Celeste Jiménez 

«Rocketman» es una película que cautiva, que mantiene al espectador conectado a la pantalla de principio a fin, como el mejor concierto de Elton John. El filme recorre la vida del músico y compositor inglés desde que era un niño y hasta hace unos 30 años, a fines de los 80, en una etapa crítica de su vida en que se concentra una búsqueda desenfrenada por la propia paz y por su propósito.

La película aborda esa época de juventud, éxito y desenfreno, y finaliza cuando el artista controla el consumo de drogas y encuentra un equilibrio, una vida familiar, el control de los excesos y, con ellos, la felicidad que tanto buscaba.

La evaluación de una película es subjetiva, siempre, y entre las consideraciones técnicas, fluye aquí la emoción.  El análisis cinematográfico y el impacto emocional, en su conjunto, definen la trascendencia de la cinta. Hoy la historia de la sociedad se escribe en películas. «Rocketman» es una de ellas.

En lo cinematográfico, esta es una obra de impecable realización, con una actuación espectacular del actor británico Taron Egerton, que le encaminó a brillar en la alfombra roja del Festival de Cine de Cannes y que, muy posiblemente, lo hará en los Globos de Oro y los Oscar.

El espectador se conecta con muchos estímulos visuales y auditivos durante la proyección. A través de una veintena de canciones, la película explora momento a momento los hitos de la vida personal y artística de Elton John, cómo su talento desbordante se traduce en música,  y retrata -en clave de musical- los instantes precisos en que compone sus grandes éxitos. Queda en la retina la intensidad de su música, inspirada en momentos que lo llevaron al limite de la alegría y de la tristeza.

«Rocketman» está llena de momentos épicos. La vista es seducida por la transparencia del agua, la magia del estudio de grabación, la extraña privacidad de un avión privado.

En la película se retrata la sociedad inglesa de los años 50 en lo cotidiano; se ve la frialdad de una familia construida para ser correcta, que rechaza todo lo que se ve y se siente distinto. Luego se aprecia el contraste con la deslumbrante sociedad del espectáculo que Elton John va a conocer en California.

«Rocketman» supera a «Raphsodia Bohemia» en la construcción de momentos de profunda conexión emocional con la experiencia del cantante británico. Se trata de su propia producción en que la necesidad de catarsis lleva al protagonista a entregar al público una reflexión impetuosa y necesaria sobre la sociedad que rechaza a quien parece diferente, a quien confía en su instinto y en sus talentos, en los colores que quería vestir, y en la vida que explora hasta el límite.

«Rocketman» es una película de aquellas que veremos muchas veces, por la cual nos dejaremos llevar, y cuya banda sonora ya explota en Spotify y los reproductores internacionales.

La película se encuentra ya en cines de Chile.

Deja un comentario