Por José Luis Arredondo.

La activista ecológica Macarena Valdés Muñoz apareció muerta, colgada de una viga en su casa de Tranquil, en la Araucanía, el 2016, presuntamente «suicidada», el cuerpo lo encontró su hijo pequeño, no había nadie más en casa. Testigos hablaron de una camioneta negra rondando en las inmediaciones.

El joven Brandon Huentecol vive con 180 perdigones en su cuerpo, disparados por el sargento de carabineros Cristián Rivera Silva, el plomo de los proyectiles se disuelve en su sangre pronosticando un futuro cancer linfático asociado a otras complicaciones.

En base a estos dos hechos policiales, la compañía Kimvn estructura, en lo dramático – teatral, un potente relato documental de denuncia y clamor de justicia, casi un grito de auxilio que llega con fuerza y emoción, impregnado del dolor que ha implicado vivir en la zona de la Araucanía a un pueblo sistemáticamente atropellado en sus derechos humanos, prácticamente desde la llegada de los españoles hasta hoy, un atropello histórico que se institucionalizó con la mal llamada «Pacificación de la Araucanía», que no fue más que una política de exterminio y despojo por parte del estado chileno.  

En escena, familiares y amigos de Macarena Valdés se unen para participar en un rito ancestral (una rogativa), con el propósito de exhumar el cuerpo en busca de evidenciar que su muerte se trató de un crimen y no de un suicidio. En esa instancia, y por boca de los personajes, la dramaturga y directora Paula González Seguel, repasa el historial de violencia ejercida contra los mapuche por parte de las fuerzas represivas del estado chileno. Es un repaso pormenorizado y detallado de la represión sufrida por ese pueblo, que no solo se remite a atropellos a sus derechos, sino también al despojo de los recursos naturales de que son victimas por parte de empresas chilenas y transnacionales, verdaderas depredadoras del wallmapu.

A la izquierda del espectador vemos una especie de cabaña pequeña ambientada de forma naturalista, ahí en unos escasos metros cuadrados se hacinan los personajes mientras verbalizan el conflicto. A la izquierda y dominando la mayor parte del escenario, vemos en proyecciones de carácter más bien onírico, paisajes naturales de la zona, evidenciando que es la naturaleza la que domina el espacio y la vida en esas latitudes, y en definitiva la dueña del territorio. Todo reforzado por música y sonidos ejecutados en vivo.

Entre los visitantes de esa cabaña, propiedad del viudo de Macarena, está un mapuche miembro de las PACI (una unidad de carabineros creada para «acercar» a las fuerzas de orden con las comunidades de la zona). Este miembro de la etnia es quien desata el conflicto dramático más patente y claro de la obra, al enfrentarse al dueño de casa en su calidad de funcionario de una fuerza represiva que actúa contra su misma sangre. De él proviene el nombre de la pieza ya que «Trewa» significa perro. 

«Trewa» es un claro, potente y emotivo ejemplo de teatro documental, histórico y testimonial, una forma que privilegia la exposición escénica de determinados hechos concretos por sobre la exposición de un conflicto dramático, aquí el conflicto surge de la fuerza que adquiere la historia en si ante el espectador, más que del choque de las fuerzas que encarnan los personajes. Esto se refuerza en la obra con la presencia tanto de actores profesionales como de otros que evidencian falta de oficio pero refuerzan la imagen del pueblo en cuestión. 

Hay reiterados textos en mapuzungún sin traducción, así como mucha entrega de información oficial que refuerza el discurso y la intención política de la obra, esto en combinación con muchas escenas de carácter onírico o simbólico. Una mixtura que puede restarle unidad estilística, pero que no altera el resultado final. 

«Trewa» es un montaje articulado a partir de lo político y lo emotivo, un trabajo centrado en el dolor infligido al pueblo mapuche, que apela tanto a nuestra empatía y a nuestra emoción, como a la capacidad de entrar en la arista política e ideológica del mal llamado «conflicto mapuche». 

Por lo mismo, y dado los tiempos que corren, una obra necesaria. 

Dirección, dramaturgia y puesta en escena Paula González Seguel. 

Elenco Paula Zúñiga, Claudio Riveros, Benjamín Espinoza, Amaro Espinoza, Constanza Hueche, Fabián Curinao, Norma Hueche, Elsa Quinchaleo, Hugo Medina, Rallen Montenegro, Francisca Maldonado y Nicole Gutiérrez.

Teatro UC. de miércoles a sábado a las 20:30 hrs. hasta el 27 de abril. 

Un comentario sobre ““Trewa”: El pueblo mapuche clama justicia desde el teatro documental y testimonial”

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