Por José Luis Arredondo.

Pocas obras artísticas están tan envueltas en un halo de misterio y hechos sobrenaturales como «La Fuerza del Destino», de Giuseppe Verdi (1813 – 1883). Desde su estreno en San Petersburgo en 1862, muchas de sus puestas en escena han estado a merced de hechos funestos.

El más conocido es el ocurrido en el Metropolitan Opera House de Nueva York en 1960, cuando el afamado barítono Leonard Warren murió en escena a causa de una hemorragia cerebral luego de cantar -proféticamente- el aria «Morir ! tremenda cosa ! … urna fatale del mio destino …». Warren había cantado el rol de Iago en el célebre ‘Otello’ de 1948 dirigido por Toscanini y transmitido por TV, donde Ramón Vinay interpretaba el rol titular.

En muchas de las representaciones de «La Fuerza del Destino» a lo ancho del mundo, las crónicas hablan de accidentes, tropiezos materiales, y lo más inquietante, no pocas muertes. Por lo mismo, muchos teatros de ópera no son muy proclives a programarla. En el Teatro Municipal de Santiago, por ejemplo, hace 60 años que no se reponía esta ópera. Fue una larga omisión que termina este 15 de abril cuando el título número 24 de la producción verdiana vuelva a nuestro principal teatro lírico.

Maldiciones en tierra española

«La Fuerza del Destino» nace como un encargo del Teatro Imperial de San Petersburgo al maestro italiano. Verdi ya estaba en la cincuentena y totalmente consolidado como el gran compositor de la época. En su produción operática se contaban “La Traviata”, “Rigoletto”, “El Trovador”, “Simón Boccanegra” y “Un baile de máscaras”, por citar cinco obras emblemáticas. Es decir, estamos hablando de un compositor de estilo definido y un lenguaje musical en el cénit de su madurez, aunque por delante le quedan aún obras maestras como “Don Carlos”, “Aída”, “Otello” y “Falstaff”. Por esto, “La Forza…” se puede entender, si no como una obra de transición, si como una pieza que articula el estilo ya depurado de Verdi, con las posibilidades expresivas que aún le quedan por trabajar.

“La Fuerza del Destino” está basada en un drama del español Ángel de Saavedra, Duque de Rivas, autor al que hasta hoy se le considera como destacado representante del Romanticismo hispano.



En sí esta ópera es una obra de tinte inequívocamente trágico, que relata los infortunios de Leonora de Vargas y Don Álvaro; ella es hija del Marqués de Calatrava y él un noble inca, según se afirma, afincado en la Sevilla del siglo XVIII (una nota exótica de la pieza). Don Álvaro mata por accidente al padre de Leonora, quien muere maldiciendo a su hija. Desde ahí en adelante, los hechos separan a los amantes. Él adopta una nueva identidad y se enrola en el ejército; ella se retira a vivir a una ermita. En el intertanto, Don Carlos, hermano de Leonora, los busca para vengar la muerte del padre.

Verdi confió el libreto a su mejor colaborador, Francesco Maria Piave, autor del texto que ya musicalizado se estrenó en el hoy Teatro Mariinsky a fines de 1862, en una jornada precedida de no pocos infortunios (el inicio de la maldición?). La recepción no fue buena, por lo que Verdi encargó a Piave ciertas modificaciones, encargo que este no pudo finalizar ya que la muerte lo sorprendió en plena faena (otro mal augurio?), por lo que la tarea recayó en Antonio Ghislanzoni, quien escribió el libreto definitivo que se estrenó a comienzos de 1869 en La Scala de Milán y que corresponde a la versión que hoy podemos apreciar tanto en grabaciones como en representaciones.

Potente drama musical

«La Forza…» contiene varios elementos que la hacen una obra de enorme importancia en el panorama de la lírica verdiana en particular e italiana en general. Se inicia con una de las más logradas oberturas del repertorio de todas la épocas, que en sí contiene, como se estila, un resumen sonoro de las pasiones y tormentos que afectan a los personajes en el desarrollo de la ópera. Es una obertura de atmósfera trágica y lírica en perfecto equilibrio, y en ella se oyen varios «motivos» que se desarrollan después a lo largo de la obra. Su fama la precede ya que habitualmente se toca en conciertos, y muchos, sin conocer la ópera completa, la han oído en más de una oportunidad.

También es destacable el equilibrio que da Verdi a todas las posibilidades que ofrece una pieza de estas características: arias, dúos y números corales se suceden casi sin pausa y son de una enorme consistencia dramática. En este sentido uno se puede dar un festín paladeando casi todas las tesituras servidas en bandeja de plata. Tanto las cuerdas de soprano, tenor y barítono se despliegan en todo su esplendor, con exigentes requerimientos para los intérpretes. Lo mismo sucede con los personajes secundarios y el coro, que aquí se ve exigido en gran forma.

Como decía anteriormente, su fama de ópera que trae mala suerte no la hace muy presente en los escenarios, y ya era casi impensable verla en vivo y en directo en nuestro país. Así que su vuelta al Municipal de Santiago en cinco funciones después de 60 años constituye todo un acontecimiento artístico.

La novedad del elenco internacional es el debut en este escenario del tenor chileno Giancarlo Monsalve, quien a la fecha desarrolla una activa carrera internacional, y a quien ya pudimos apreciar en el Teatro Regional del Maule tanto en «Otello» como en «El Trovador», ambas también de G. Verdi. Junto a el estará la soprano Irina Churilova, a quien vimos como «Norma», de Bellini, en la temporada pasada, y al barítono Vitaliy Bilyy, un asiduo del Municipal, quien se ha destacado anteriormente en títulos también verdianos como «Attila», «El Trovador» y «Aida».

Ambos repartos, internacional y estelar, contarán además con reconocidas voces nacionales como Evelyn Ramírez, Ricardo Seguel, Matías Moncada y Patricio Sabaté, entre otros y otras.

«La Forza del Destino», una ópera emblema de Verdi, con suficientes méritos musicales como para disfrutarla con o sin maldición de por medio.

A modo de guía de audición, comparto aquí las arias más representativas de esta ópera, como una forma de hacerse una idea de su estilo.

1.- Me, pellegrina ed orfana (Leonora. Acto I)

2.- Son Pereda, son ricco d»onore (Don Carlos. Acto II)

3.- Madre, pietosa Vérgine (Leonora. Acto II)

4.- Morir ! tremenda cosa ! (Don Carlos. Acto III).

5.- Pace, pace mio Dio ! (Leonora. Acto IV).

Funciones el 15, 17, 22 y 24 de abril con elenco internacional y el 18 y el 23 con elenco nacional (estelar).

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