Por José Luis Arredondo.

Con el pie derecho partió la temporada 2019 de la Orquesta Filarmónica de Santiago.

Todo gracias a la elección de un repertorio que es un verdadero traje a la medida para su director titular, Konstantin Chudovsky, y el conjunto de músicos.

Ejemplos sobran en diferentes temporadas, el repertorio ruso es el que mejor se luce bajo la batuta de Chudovsky, y uno de los que mejor aborda una orquesta para la que Tchaikovsky y Prokofiev, en este caso, no revisten ninguna dificultad.

La velada partió con una exultante y enérgica interpretación de la Marcha Eslava, op. 31 de Tchaikovsky. Pieza de sonoridad épica y brillante marcialidad.

Unos segundos de pausa y el conductor dio inicio a una de las páginas superiores en la producción de Sergei Prokofiev: la Suite Romeo y Julieta número 2, op 64. Vibrante retrato de los jóvenes amantes en los que se alternan sonidos de trágico timbre con otros de delicada y tenue dulzura, reflejo del alma de Romeo y Julieta en contraste con el duro mundo circundante.

De vuelta del intermedio vino la gran sorpresa de la noche.

La Suite Almas Muertas, de Alfred Schnittke (1934 – 1998), es una pieza para paladear tanto en lo musical como en lo teatral. Inspirada en la célebre novela de Nikolai Gogol, que también vive como obra teatral, Schnittke despliega en ella un abanico sonoro que casi resume gran parte de los estilos y fuentes de la música del siglo XX.

Conviven sonoridades tradicionales y vanguardistas, trabajadas como un cuerpo que refleja todo el humor y la sátira de la novela, mediante una performance escénica en clave de comedia, que convirtió esta entrega en una verdadera performance.

Química perfecta entre Chudovsky, el pianista Jorge Hevia y la orquesta, para un verdadero concierto teatral, con entradas, salidas, gags, y chascarros, que sin festinar la partitura, dan cuenta de la comicidad propuesta por el compositor.

Excelente punto de partida para esta temporada, que el público asistente premió, sobretodo a esta última pieza, con efusivo y prolongado aplauso.

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