Un directorio de nueve miembros, entre los que figuran Colombina Parra y José Antonio Viera-Gallo, tendrá la institución que custodiará las obras del antipoeta y que acaban de impugnar sus dos hijos mayores.

“Lo que yo necesito urgentemente/ es una María Kodama/ que se haga cargo de la biblioteca”, escribió Nicanor Parra en uno de sus más populares antipoemas. El autor de los Artefactos y Premio Cervantes, quien falleció el 23 de enero del 2018 en Santiago, a los 103 años, soñaba con abrir una fundación con su nombre que echara a volar sus obras por todo el mundo. No lo consiguió en vida. Sin embargo, a 13 meses exactos desde su muerte, su hija menor, Colombina, es la principal impulsora de la que fue una de las mayores voluntades de su padre.

Según un acta presentada el 17 de mayo de 2018 ante la Municipalidad de Las Condes por sus cuatro hijos residentes en Chile -Francisca, Ricardo, Juan de Dios y la propia Colombina-, desde aquel día se constituyó la Fundación Nicanor Parra. El documento señala que “manejará la totalidad de su obra artística” y que “su finalidad es la conservación, divulgación del conocimiento de la vida y obra literaria y artística del poeta chileno (…), tanto en Chile como en el extranjero”.

Dicha labor la encabezará un directorio compuesto, en primera instancia, por nueve miembros. En la plana mayor figuran Colombina Parra, albacea de su padre y beneficiada con el 58,33% de la herencia, quien la presidirá; la cientista política y amiga de Nicanor Parra, Carmen Fariña, que oficiará de secretaria, y Francisca Parra, artista e hija del autor de Poemas y Antipoemas, y quien será la tesorera.





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