Por José Luis Arredondo.

Ya en una entrevista previa Ian McKellen manifestaba su satisfacción al protagonizar una versión de cámara, en la que el público sienta la cercanía del actor, lo pueda mirar a los ojos, sentir su respiración, tenerlo casi al alcance de la mano.

Y el Lear que transmitió National Theatre Live y que pudimos apreciar en el Nescafé de las Artes, es justamente eso: un Rey Lear al alcance de la mano, íntimo, próximo, cercano, en el que cada detalle de las actuaciones y la puesta en escena se perciben con toda claridad. Es lo que sintió en público presente en el Duke’s York Theatre y es lo que sentimos nosotros al ver la transmisión.

Un escenario circular, pequeño, de piso rojo, alberga la tragedia. Al inicio Lear reparte sus tierras entre sus hijas antes de jubilarse, desde atrás un gran retrato suyo preside la escena como si el mismo se observara antes de autodespojarse de su poder y desatar la tragedia. Abismal estudio de la ambición, la senilidad, el poder, la deslealtad, el abandono y el genuino amor.

Una puesta en escena sencilla, pero no despojada, sugiere la acción inicial en un siglo XIX aunque después se despliega con una estética propia del XX, hombres de terno o sport, mujeres con vestidos formales, soldados con uniforme de combate.

Las actuaciones están al nivel de lo que uno espera de un elenco inglés de primeras figuras. Enérgicas, firmes, seguras, plagadas de detalles, precisas, y con un notable manejo tanto de la emoción como del humor presente en la pieza, todo en alas de un material vocal que ha de ser inspirador para muchos actores.

Un Lear grandioso e íntimo, que funciona como reloj suizo impulsado por un McKellen que transita por estados de ira y dolor, que se muestra poderoso y frágil, que llora y se enfurece ante el abandono del que es objeto por parte de su sangre. Una verdadera clase de actuación por lo detallista, completa e internalizada.

Toda la hondura trágica de Shakespeare al alcance de la mano, la condición humana expuesta en todo su esplendor y miseria con la cercanía que de una tremenda versión de cámara.

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