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Por José Luis Arredondo.

El Lugar: Un Data Center (Centro de acopio y almacenamiento de datos), en un «futuro cercano».

La situación: 5 personajes – aparentemente sin nexo entre si – son citados y «encerrados» en ese lugar.

El detonante: Un joven desaparecido que en algún momento tuvo relación -en distinto grado- con cada uno de ellos.

«Réplica» es una suerte de «A puerta cerrada», la obra de Sartre en la que unos personajes son encerrados en un cuarto, en lo que se dice ser el infierno, a la espera de «alguien» que nunca aparece. Un feroz repaso a la «condición humana» enfrentada a sí misma y sus circunstancias bajo el prisma del existencialismo.

Aquí el encierro y la figura del joven desaparecido son los elementos que gatillan un tenso repaso a las condicionantes que las nuevas tecnologías han impuesto al ser humano. De la mano de la Inteligencia Artificial (AI), llegaron al hombre infinitas posibilidades de desarrollo, pero también hicieron su aparición las plataformas digitales que tanto nos facilitan la comunicación a todo nivel, como nos exponen en toda nuestra cotidianidad. Nuestras vidas y nuestra privacidad ya nos nos pertenecen.

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En el Data Center, sumidos en la incertidumbre de la convocatoria y la tensión de una espera sin claro objetivo, las palabras van sacando palabras. Ahí un empresario dedicado al negocio de las nuevas tecnologías (Francisco Pérez-Bannen) defiende a brazo partido el desarrollo de la AI y sus «beneficios», una investigadora en neurociencia (Paola Volpato) clarifica la situación de nuestro cerebro (y por ende nuestro comportamiento) frente a este desarrollo, una profesora (Patricia Rivadeneira) dedicada a la enseñanza de habilidades comunicativas y no muy hábil en el desenvolvimiento digital, una terapeuta (Ximena Carrera) desencantada de las redes sociales y su influencia – que así como en el pasado las utilizó, hoy propicia la desconexión- y un joven Hacker (Felipe Zambrano), se ven enfrentados a dilucidar por un lado quién y con qué propósito los convocó, y qué pasó con el joven desaparecido en extrañas circunstancias.

La obra resulta un «A puerta cerrada» de los nuevos tiempos, una pieza que pone en el banquillo nuestra actual situación dentro y frente a la era digital, que gobierna ya por completo la existencia humana. En un punzante ejercicio dialéctico, los personajes, cada cual desde su perspectiva e intereses, pone en la mesa, como jugando sus cartas, las variables del hombre sumergido en un sistema que ha penetrado su vida por completo. El «Saben todo de todos» se ha convertido en una espeluznante certeza, basta googlear un nombre para que una avalancha de datos e imágenes personales nos desnude en una pantalla a la que, casi, cualquiera tiene acceso. Nuestras vidas ya no nos pertenecen por completo, estamos en una vitrina – al comienzo por opción, hoy ya casi sin posibilidad de elegir- las 24 horas del día. Lo que la literatura y el cine de anticipación nos advirtieron se hace realidad patente.

Pero esto no es lo más inquietante, el problema mayor, que también se desliza en la Sala de «Espera» de este enigmático Data Center, es la constatación de que, cual creatura de Frankenstein, la era digital cobra autonomía y se transforma – como creo que ya lo hizo – en un peligro para la supervivencia de la raza humana. El fuego robado a los dioses nos quema y ya nada, o muy poco podemos hacer frente a esto.

«Réplica» tiene el valor de poner en escena temas que a pesar de su contingencia el teatro chileno no ha tocado de manera tan frontal, en ese sentido aporta desde su perspectiva a un debate necesario, actual, y que conlleva en sí el pensar y repensar el tipo de sociedad y convivencia que estamos construyendo en base a nuestra permanente conectividad. La realidad virtual nos pasó por encima y es bueno instalar el debate ya no sólo con la mirada científica sino también artística.

El montaje se apoya con equilibrio entre las actuaciones y un dispositivo escénico que marca latente presencia, con bruscos apagones y un soporte sonoro que nos remite a las atmósferas más inquietantes que configura la ciencia ficción.  El elenco responde con solvencia, cada carácter está bien definido y responde a una postura clara y concreta frente al conflicto, son piezas que juntas dan unidad al todo, pero sin perder la fuerza de la individualidad que humaniza cada rol. La dirección maneja con fluidez el desarrollo de la trama, y logra configurar de forma precisa la tensión que flota desde el comienzo del encuentro, le saca partido a los enfrentamientos y conduce con seguridad al grupo que se crispa cada vez más a medida que se acerca el inquietante final.

«Réplica» aborda tópicos de quemante actualidad: qué tan desarrollados nos hacen las nuevas tecnologías, hasta dónde la era digital nos regala -o priva- de libertad, hasta dónde estamos en poder – y conscientes – de nuestra realidad, hasta qué punto manejamos o somos manejados por los «avances» tecnológicos, estamos conscientes de los alcances de nuestro desarrollo digital o estamos – cual Doctor Fausto – vendiendo nuestra alma al diablo a cambio de conocimiento ?

Las interrogantes siempre serán más que las respuestas.

«Replica», una idea original de Isidora Stevenson, Francisco Krebs y Javier Ibacache. Dramaturgia de Isidora Stevenson. Diseño de escenografía e iluminación: Pablo de la Fuente. Música: Alejandro Miranda. Vestuario: Andrea Contreras. Diseño Audiovisual: Marcello Martínez. Producción: Carolina Courbis, Alessandra Massardo.

Teatro Universidad Católica. Del 10 de octubre al 3 de noviembre. Miércoles a sábado a las 20 hrs.

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